Querida Edna, debo dejarte ¿Por qué? No puedo decirlo. ¿A dónde iré? No puedes saberlo. ¿Cómo llegaré? Ah… todavía no lo decido. Pero puedo decirte algo, cada vez que escuche el viento, susurrará tu nombre… ¡Edna! Y así, separémonos con un amor que resonará a través de las eras