La mejor decisión que he tomado fue elegir hacer silencio y hacerme a un lado. No tengo nada que probar. No estoy aquí para convencer a nadie de que soy buena persona. No voy a arreglar lo que no rompí, y no voy a luchar para que nadie reconozca mi valor.
Gracias a Dios y la vida por haberme hecho hincha de San Lorenzo, por emocionarme hasta las lágrimas con este club, por no concebir otra forma de vida que no sea la de amar y defender a San Lorenzo todos los días, en todos los ámbitos.