Hola mister ¿Escuchaste a los funda ayer? Cómo me hicieron llorar. Un sábado a la noche encima, que culiados. Hoy miles te están despidiendo, a pata, sin tantos gastos. Prometo no escribirte más, ahora que andas sin preocupaciones. Solo decirte que te voy a extrañar toda la vida.
Diez kilómetros de caravana para despedir al Indio, en medio de una lluvia de esas que te escarchan. Si hay algo que sabe hacer el pueblo es argentino, es despedirse de la manera más mitológica posible de aquellos que le llenaron el corazón de alegría.
Amor con amor se paga.
Dirá la leyenda que empezó a usar lentes porque su mirada, dotada de una tensión inigualable, perturbaba el aire y la materia en derredor, y que rehuyó a la vida social porque su silueta calva enloquecía ciudades enteras a su paso, como un súper héroe que debe limitar sus poderes
No puedo ni hablar del dolor que siento. Pero quizás… quizás esta foto describa todo el amor que generó el Indio.
Nadie es capaz de matarte en mi alma.
Hoy nace el mito más difícil de abarcar. Los historiadores del futuro tendrán la dura tarea de explicar que hubo un tipo que supo arrastrar a medio millón de personas por las rutas argentinas, sólo conmovidos por la poesía más exquisita.