A veces pienso que la única constante en este mundo es la soledad, pero me he percatado que la verdadera constante es el amor.
Hay amor en todo lo que vemos, en todo lo que hacemos, incluso el más vago de los amores existe. Tiene que.
Hay ocasiones en las que pienso que soy como las moscas de la fruta, o el hongo negro en la comida: siempre indeseable, siempre demasiado tarde para todo.