@AQUVLAD príncipe.
Podía sentir su propio orgasmo construyendo aquella tortuosa tensión en lo bajo de su vientre, haciendo que todo se sintiera demasiado caliente y denso.
—Déjate ir. Déjame escucharte.
@AQUVLAD > la cintura del atlante, haciendo que su pecho pudiera reposar contra la espalda ajena, e igualó sus embestidas al ritmo de la mano de Garth sobre su propia erección.
Lento, fuerte, golpeando reiteradamente en aquel punto que, podía percibir, hacía temblar el cuerpo del >
@AQUVLAD « impulso y enterrarse en su interior nuevamente.
—Y haré que disfrutes —prometió, sincronizando sus siguientes palabras con cada uno de los golpes que propinó su pelvis contra la espalda baja del atlante—. Cada. Segundo. De. Ello.
@AQUVLAD « realmente fuese una orden y no se tratara de uno de sus oscuros deseos—. Pero eso tomará un momento...
De nuevo, una de sus manos se deslizó hasta el hombro del más joven, su pulgar apretando sobre su vértebra cervical prominente, para tomar »
@AQUVLAD brazos. Lo mantuvo en aquella posición, recibiendo ese ritmo rápido y castigador.
—¿Es así como lo quieres, mi príncipe? —jadeó contra su oreja.
@AQUVLAD cama bajo ellos. Los propios gemidos de placer de Barry se encontraron con la mejilla de Garth, y a medida que cada estocada los empujaba en el colchón, su boca gruñía contra la sien del menor y luego sus oscuros cabellos.
No podía, o quería, soltarlo de la cárcel de sus >
@AQUVLAD haciendo suyo cada centímetro que acercaba su cadera a la contraria, mientras contenía el aliento por el placer que le traía ser envuelto por aquel majestuoso calor.
@AQUVLAD sus paredes a ceder a la presión de sus dedos, y entonces se retiró, únicamente para sostener con posesión la cadera ajena.
—Toma un profundo respiro, mi príncipe —ordenó, empujando la cabeza de su erección en contra del estrecho musculo de Garth, empujando suavemente, »
@AQUVLAD « pecho y garganta, apretó los glúteos del menor entre sus dedos, exponiéndolo ante él, haciendo más espacio para su exploración.
Clavó sus cortas uñas en la suave piel y decidió que quería escucharlo rogar por más de su lengua, por sus dedos, por »