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las palabras salieron con una seguridad que él necesita. pese a que le podría reconocer con cualquier apariencia luego de tantos viajes, aún es un shock ver como se ve más y más destruido.
“ soy yo, takemichi. ”
acortó la distancia. la bolsa dando a parar en el suelo.
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incluso si el contrario le había hablado, todo lo que pudo otorgar como respuesta fue un silencio absoluto. sus ojos abiertos de par en par con la sorpresa tintada en su rostro, siente incluso como si todo el cansancio de la jornada se esfumara.
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La somnolencia lo consume; siente el cuerpo pesado y las reacciones lentas debido a las escasas horas de sueño, y aún así, reconoce que a tales horas de la madrugada su sistema ruega mas por un plato de comida que otra cosa.
No quedan empleados en los alrededores, ›
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“ mikey – kun… ”⠀susurró en un hilo de voz tan débil que teme no ser escuchado. la preocupación golpea su estómago al verle en ese estado, sin rastros de la brillante imagen adolescente que este tenía años atrás. ⠀“ eres tú. ”
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vagó por los pasillos notoriamente perdido. no parecía ser allí el lugar de la entrega y cuando planeaba verificar su cuerpo impacta con otro, haciéndole tambalear apenas hacia atrás.
“ ugh. auch. ” ⠀se queja por lo bajo, azules ahora dirigiéndose hacia la persona.
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quizás era el destino o su propia estupidez. la vista fija en la enorme bolsa de papel entre sus manos mientras deja atrás su motocicleta y se adentra al edificio, intentando leer la dirección escrita con mala caligrafía.
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Ha observado de reojo desde lo alto de un edificio. Deja caer al vacío el cigarrillo sin terminar y regresa al interior; un encuentro fortuito es lo que menos espera.
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intenta moverse, pero una oleada de dolor le recorre el cuerpo entero y se queja en voz alta, sin embargo, vuelve a moverse entre respiraciones erráticas al no reconocer su entorno.
⠀⠀`` ¿dónde estoy? ``
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su último recuerdo fue cerrar los ojos con fuerza y luego todo negro, sin percepción alguna de cuánto tiempo pudo haber transcurrido hasta el momento en que sus azules finalmente se abrieron, parpadeando en un intento de espantar el fuerte palpitar de su cabeza.
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A veces le sorprende cuanta energía puede poseer Takemichi. Es algo que, en el fondo, ha admirado de él desde el inicio; podría tener todas las costillas rotas y aun así estaría peleando por mantenerse con vida.
Soporta tres minutos exactos de gritos, justo lo que ›
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entrar a un auto no trae ningún tipo de calma, tan solo aumenta el miedo y su errática respiración. el frío le delata.
sus manos atadas se mueven con agresividad cuando comienzan a andar.
⠀⠀`` ¿dónde me llevas? ¡mikey! ``
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la mención del apodo que le fue otorgado le deja helado. con el tiempo había desarrollado cierto rechazo a ser llamado así, lo sentía una burla, algo de lo que avergonzarse y jamás enorgullecer.
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Una risa nasal y carente de diversión es lo que se escucha por su parte, el sonido se mezcla con el intento de respiración impropia.
“ No quieres perderme, tampoco quieres tenerme... ”
Habla con obviedad, su testa va de un lado al otro en un movimiento tosco.
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convencerlo sí, convencer al 'desconocido' frente a él porque esa persona no era mikey, su manjiro.
un atisbo de temor se instala en sus zafiros tan pronto siente el agarre, pataleando y gritando que le de otra oportunidad tan pronto es arrastrado.
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