Mbappé y Haaland. El primero un tipo que habla abiertamente de política, que tuvo una novia trans y le importó poco el código de machos del fútbol. El segundo vive hablando de la mamá, de su novia de toda la vida, con un lado sensible muy manifiesto que busca romper constantemente la tradición. Hay una nueva configuración de ídolos, de tipos de ídolos y me fascina.
Ser fan de Cristiano Ronaldo es identificarse con quien tuvo que ganarse todo. Somos los que crecimos con todo en contra. Los que no caemos bien ni tampoco queremos caer bien. Los que entendimos que las sombras son parte de la vida.
Desde 2006 con esta leyenda.