Me conmueve imaginar que cada animalito vive una historia distinta. Que un pajarito despierta sabiendo a qué rama volver, una abeja encuentra el camino hacia su flor favorita y que mi gatito y perrito tienen un universo entero dentro de sí que siempre será un misterio para mí.
Mi alma es de color verde. Crece donde encuentra un poco de luz, florece donde la dejan y, a veces, incluso donde nadie imaginó que pudiera hacerlo. Basta un poco de agua, un poco de cariño, para que revele sus tonos más vivos y desborde formas, hojas y colores.