Y dejé de insistir, porque el amor de mi vida nunca me hubiera dejado llorando con todo el amor en las manos, no podría durar horas sin hablarme y mucho menos hubiera actuado como si dejo de quererme de la noche a la mañana.
No importa lo que digan, para mí siempre será Dios, monogamia y familia, los atardeceres, la exclusividad, las amistades verdaderas, lo sencillo y todo aquello que nos haga feliz.