Ojalá odiasen a los streamers pedófilos de Kick Perú de la misma forma que odian a un niño de 16 años que viajó de provincia a Lima para narrar un partido de fútbol.
Estoy en contra de la censura en prácticamente toda obra de entretenimiento, pero que hayan convertido a Nakamura en un producto tan apto para infantes, manteniendo al mismo tiempo el mensaje de la obra, me parece algo tan importante en este contexto político