mi mayor red flag es que para poder dejar ir a una persona de mi vida me tiene que hacer tanto daño que me haga rendirme, porque valoro tanto los pequeños detalles, que hasta de lo peor saco algo bueno
Dejamos de poner límites por miedo al rechazo y por temor a quedarnos solos. Pero la gente que se va cuando les ponemos límites es justo la que nos alimentó esos miedos para controlarnos. La gente que de verdad quiere estar en tu vida, no se irá porque les dibujes una línea.
Sigan traicionando en silencio y jugando a ser leales, siga creyendo que nadie se da cuenta, pero sobre todo, sigan creyendo que la gente buena les va a durar toda la vida.