Exceso de fuerza y represión en operativo del caso Haghenbeck–Franciscano
El operativo realizado en el caso Haghenbeck–Franciscano exhibió un uso desproporcionado de la fuerza pública por parte del gobierno de Clara Brugada.
A través de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, encabezada por Pablo Vázquez.
En su comunicación oficial, el titular de la SSC informó la participación de 200 elementos de la Brigada de Vigilancia Animal, Tránsito y Policía Metropolitana.
Sin embargo, omitió deliberadamente mencionar la presencia de unidades tácticas especializadas, conocidas como Zorros, cuerpos entrenados para el combate al crimen organizado.
Tampoco informó la intervención de la policía antimotines, los llamados “no-granaderos”, que se desplegaron.
No se ha mencionado la restricción de cobertura de periodistas y reporteros formalmente identificados.
Que fueron desplazados a empujones con escudos y a los que no se les permitió documentar lo que ocurría en las instalaciones.
Este despliegue no corresponde a un escenario de riesgo criminal, sino a un resguardo de animales.
Hasta ahora, Pablo Vázquez no ha ofrecido ninguna explicación pública que justifique el uso de fuerzas tácticas diseñadas para enfrentar la delincuencia organizada en un contexto administrativo.
El 10 de diciembre, el propio Vázquez permitió la presencia de la Policía de Investigación, otra unidad especializada, durante el desalojo que hizo público el conflicto entre la Fundación Haghenbeck y el Refugio Franciscano.
Lo que contribuyó a escalar un caso que debió resolverse con procedimientos administrativos y legales ordinarios, no con despliegues de seguridad de alto impacto.
Lo ocurrido el 7 de enero constituye un abuso de funciones y un exceso de fuerza contra periodistas y reporteros que estaban realizando su trabajo.
La represión de la prensa no solo vulnera derechos fundamentales, sino que bloquea la rendición de cuentas en un caso donde el propio gobierno ha fallado en informar.
Clara Brugada demostró que sí tiene capacidad operativa y fuerza policial, pero la utiliza para contener a la prensa y a la ciudadanía,
No para responder cuando los ciudadanos denuncian delitos.
📹El segundo vídeo es del Reportero Ivan Ortiz quien realizó una excelente cobertura de lo que pasó con este operativo.
.@SCJN#Ely no debe esperar más, ya han tardado demasiado.
La capacidad y la facultad la tienen.
La información la tienen.
👉🏽 No están juzgando al zoológico, están juzgando el sufrimiento.
#JusticiaParaEly#ElSantuarioSana
.@ClaraBrugadaM
El momento de actuar es ahora.
#Ely sigue esperando, tiene un lugar listo y personas dispuestas a ayudarla, lo único que no tiene es tiempo infinito.
No permita que su historia termine como la de #Tamy 🕊🌹🖤
#JusticiaParaEly
1642 animales que Sheinbaum dejó morir con sus recortes a los zoológicos
Durante el gobierno de Sheinbaum en la CDMX, los zoológicos de Chapultepec, Aragón y Los Coyotes enfrentaron recortes presupuestales severos.
Que resultaron en la muerte de 1,692 animales, incluyendo 254 ajolotes y 449 teporingos, especies en peligro de extinción.
Uno de los recortes fue en comida.
En el 2019 el presupuesto para alimentos era de 40 millones de pesos, pero en 2022 se redujo a 18.9 millones.
La compra de medicamentos también se redujo: en 2020, solo 169 mil pesos se destinaron para todos los animales.
Y fue el año con mayor mortalidad.
El agua potable, esencial para los hábitats, tuvo un recorte de más de 400 mil pesos en 2019, dejando a los animales en condiciones críticas.
Además, el gobierno de Sheinbaum cobró 21 millones de pesos en seguros por 687 animales muertos, sin transparencia sobre su uso.
Casos emblemáticos como la tortuga Frida y el leopardo de las nieves Iztac, cuyo seguro superó el millón y medio, demostraron la negligencia de las administraciones de los zoológicos.
La austeridad de Sheinbaum no fue ahorro, sino una masacre de animales.
Alimentar jaguares con carne de caballo y croquetas para gato refleja la baja calidad de cuidados.
Estas muertes no son casualidad, sino consecuencia de decisiones deliberadas.
Los zoológicos, lejos de ser centros de conservación, se convirtieron en símbolos de muerte y abandono bajo el gobierno de Sheinbaum.
Registra a tu mascota: tu información personal quedará en manos del gobierno por 10 años.
Mientras todos miraban la Ley de Telecomunicaciones por violar la privacidad con registros biométricos.
El gobierno de la CDMX instaló algo igual de peligroso, pero más silencioso: el RUAC.
Te dicen que es para proteger a tu perro o gato, pero en realidad te obligan a entregar tu CURP, nombre, dirección, teléfonos, correo, escolaridad y tipo de vivienda.
Y no solo eso: al pedir tu INE como identificación, acceden indirectamente a tus datos biométricos: tu huella.
Toda esta información se concentra en una sola base que queda activa durante 10 años.
Y puede ser compartida con 22 dependencias, incluidas instancias federales y órganos jurisdiccionales sin precisar cuáles, cómo ni por qué.
A diferencia de la Ley de Telecomunicaciones, que al menos enfrenta críticas abiertas.
El RUAC se disfraza de política animalista para capturar tus datos sin resistencia.
No es un trámite menor.
Es una base de datos ciudadana sin controles, sin transparencia y sin garantías.
¿Y los verdaderos responsables de maltrato animal?
Esos nunca se registran.
Ayer a tocó la herramienta acá en tierra de mapaches y todavía no me la finalizo profe @ivannieblas descubrire en recalentado si sonó algo en el #oraculodelrawk