Buenos Aires, 24 de junio de 2026
Al Ing. Mauricio Macri
Presidente del PRO
De mi mayor consideración:
Por medio de la presente quiero presentar mi renuncia irrevocable al PRO, partido que tuve el honor de fundar junto a vos hace más de veinte años.
No es fácil escribir estas líneas. Una parte importante de mi vida está unida a la historia del PRO. Compartimos el sueño de construir una nueva forma de hacer política, basada en la honestidad, la cercanía, la vocación de servicio y el respeto por las instituciones. Desde ese sueño asumí responsabilidades que marcaron mi vida y puse siempre lo mejor de mí para honrar la confianza que el partido y la sociedad depositaron en mí.
Justamente por haber sido parte de esa construcción, siento hoy la obligación moral de ser coherente con aquellos valores fundacionales.
Desde hace ya un tiempo me cuesta reconocer en muchas decisiones del partido el espíritu que nos dio origen. No se trata de diferencias tácticas, ni de matices propios de cualquier fuerza política. Se trata de una distancia cada vez mayor entre los principios que decimos defender y las decisiones que finalmente adoptamos.
Mi enfermedad me obligó a mirar la vida desde otro lugar. Me enseñó que el tiempo es demasiado valioso para vivir en contradicción con la propia conciencia. También me confirmó una convicción que atraviesa Liderazgo espiritual: el verdadero liderazgo no nace del poder ni del éxito electoral; nace de la coherencia entre los valores que proclamamos y las acciones que elegimos cuando esos valores son puestos a prueba.
En ese camino de reflexión fui comprendiendo que permanecer en el partido implicaba aceptar silencios y decisiones con las que ya no podía identificarme.
La protección brindada a Manuel Adorni fue, para mí, el hecho que terminó de hacer evidente esa distancia. No porque crea que una persona defina el destino de un partido, sino porque las organizaciones revelan su verdadera identidad en aquello que deciden justificar, tolerar o defender. Cuando la conveniencia política comienza a pesar más que la responsabilidad ética, el liderazgo pierde su sentido más profundo.
No escribo estas palabras desde el enojo ni desde el resentimiento. Siento un profundo agradecimiento por el camino recorrido, por las oportunidades que recibí y por tantas personas valiosas con las que compartí este proyecto. Conservo intacto el afecto por quienes, desde distintos lugares, siguen creyendo de buena fe en el PRO.
También mantengo hacia vos un sincero reconocimiento por haber impulsado un espacio que cambió para siempre el mapa político argentino y permitió que muchos encontráramos un lugar desde donde servir al país.
Pero hay momentos en los que la fidelidad a una organización no puede estar por encima de la fidelidad a la propia conciencia. Permanecer, para mí, sería dejar de vivir de acuerdo con aquello que intento enseñar y transmitir.
Por eso doy este paso con serenidad, sin estridencias y sin rencores. Mi compromiso con la Argentina permanece intacto. Seguiré trabajando, desde donde Dios me permita hacerlo, para promover una cultura política que entienda el poder como servicio, la verdad como un deber y la dignidad de cada persona como el centro de toda decisión.
Deseo sinceramente que el PRO pueda reencontrarse con el espíritu que inspiró su nacimiento. Porque los partidos políticos, como las personas, solo perduran cuando tienen el coraje de volver una y otra vez a los principios que les dieron vida.
Con respeto y afecto,
Esteban Bullrich
@FedexSTi En el Mercado hay inversores y especuladores.Los primeros ven en la reducción de márgenes las ganancias futuras.Los segundos la castigan por el mismo motivo.
Quienes invertimos en Meli a largo plazo ganamos, en mi modesta opinión.
La Justicia de EE.UU. falló a favor de YPF y deja en evidencia años de mentiras. Al final, era un relato impulsado por los buitres para cuestionar una decisión soberana y hacerse (más) ricos.
Mientras el presidente Javier Milei hablaba del “impuesto Kicillof”, los propios abogados del Estado argentino, desde que se inició el juicio, defendían en la Justicia los mismos argumentos que sostuvimos siempre.
Ese “impuesto” nunca fue más que una operación: un coro de voces que repitió durante años los argumentos de los buitres, instalando que la nacionalización había sido técnicamente incorrecta. ¿Era desconocimiento, ingenuidad o una mentira interesada? Hoy queda claro.
No se trataba de atacarme a mí, sino de cuestionar una decisión soberana y de defender intereses extranjeros. La derecha nunca la habría nacionalizado. Trabajaron siempre para los buitres, pero paradójicamente hoy su modelo no colapsa por falta de dólares gracias a YPF. Milei se disfraza con el mameluco de YPF, pero nunca la defendió: actuó como empleado de intereses extranjeros.
Nacionalizar YPF fue una de las decisiones estratégicas más importantes de la Argentina en las últimas décadas. Hoy es una palanca de desarrollo del país y resulta clave para atenuar el impacto de la crisis energética global.
Aquella decisión, adoptada por @CFKArgentina marca el rumbo del modelo de desarrollo que la Argentina necesita: defensa del interés nacional, desarrollo federal, articulación público-privada, inversión en ciencia e infraestructura, potencial industrial, producción y cuidado de nuestros recursos naturales.
Se hizo justicia. Los buitres no siempre ganan.
YPF es de los argentinos. El futuro también.
Dijo una vez Charles Bukowski: "No es quien te extraña a las 2 de la mañana cuando está solo en su cuarto y no puede dormir. Es quien te extraña a las 3 de la tarde, cuando se está riendo con sus amigos y piensa... ‘Ojalá estuviera aquí’. Porque cualquiera puede extrañarte en la soledad y el aburrimiento, pero si alguien te extraña en medio de una risa porque contigo se ríe mejor… eso es otra cosa. Eso es real."