Me quedé esperando un "te extraño", un "vamos a hablar" o al menos un "espero que estés bien". Esperé una señal, por mínima que fuera, pero tu silencio absoluto fue la respuesta más clara y dolorosa que me pudiste haber dado: jamás te importó tanto como a mí.
te estoy correteando
ya sal de mi mente
que te quiero ver
ya van varios días
enfermo de ti
dale ven cúrame
cuéntame que ha sido de ti
extráñame
te extraño a ti