determinada por sistemas que les niegan educación, autonomía y participación pública. No es humor, es una muestra brutal de insensibilidad política y qué fácil es romantizar la falta de libertad cuando nunca has tenido que sobrevivir a ella
Lo más miserable no es la ignorancia, sino el privilegio de poder convertir la opresión en un juego. Hay mujeres que transforman la pérdida de derechos en una fantasía porque saben que, cuando cierran la aplicación, siguen siendo libres. Mientras tanto, hay mujeres cuya vida+