Finalmente me di cuenta que yo no me enamoro de nadie, solo me obsesiono y me apego, y si se va, me pongo triste
Pero si conozco a alguien y me gusta, me olvido de la otra persona y se reinicia el ciclo
Y si el destino decide
que nunca volvamos a cruzarnos,
prometo guardar tu nombre
como se guarda la última luz del atardecer:
con tristeza, con respeto
y con un amor tan silencioso
que solo mi corazón sabrá
que jamás dejó de existir.
Soy el claro ejemplo, de que para alejarme de algo, primero tiene que destruirme por completo. Y no es falta de amor propio, es la bendita fe que tengo en creer que todo puede cambiar.