Contundente respuesta del presidente de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, Salomón Lerner, publicada hoy en diario El Comercio, en respuesta al artículo desinformador y plagado de mentiras sobre la CVR.
De obligatoria lectura (igual que Informe).
No nos dejemos engañar.
🚨 Lula no asistirá a investiduras de Fujimori ni de De la Espriella. El presidente brasileño se ausenta de ambas ceremonias tras denuncias de irregularidades electorales e injerencia externa en Perú y Colombia. Petro y Cepeda señalaron a Israel por crear sistemas bots para alterar los comicios.
#Brasil #Perú #Colombia #teleSUR
EL CASO DE UNA CUCHARITA en GIRARDOTA (COLOMBIA) Hoy, en horas de la tarde.
Nuestra cucharita viajera se presentará esta tarde para el público del Teatro Inédito en Girardota, municipio del departamento Antioquia (Colombia).
#elcasodeunacucharita#elbotóngirandoxcolombia
“La violencia no nació del pensamiento.
El juez miró al hombre que había disparado contra el presidente egipcio Anwar Sadat y le preguntó:
— ¿Por qué lo mataste?
— Porque era seglar —respondió el asesino.
El juez frunció el ceño.
— ¿Qué significa “seglar”?
El hombre dudó un segundo.
— No lo sé.
En otro juicio, el acusado había intentado asesinar al escritor Naguib Mahfouz.
— ¿Por qué lo apuñalaste? —preguntó el juez.
— Porque escribió una novela contra la religión.
— ¿La leíste?
— No.
En una tercera sala, otro hombre enfrentaba cargos por asesinar al intelectual Farag Fouda.
— ¿Por qué lo mataste?
— Porque no tenía fe.
— ¿Cómo lo sabes?
— Está en sus libros.
— ¿En cuál?
Silencio.
— No lo sé. No los he leído.
— ¿Por qué no los leíste?
El hombre bajó la cabeza.
— No sé leer ni escribir.
En los tres casos, el patrón era el mismo.
Se mataba por ideas que no se entendían.
Se condenaba por palabras que no se habían leído.
Se odiaba por conceptos que no se sabían definir.
No era convicción.
Era repetición.
No era fe.
Era eco.
No era certeza.
Era obediencia ciega.
La violencia no nació del pensamiento. Nació de la ausencia de él.
El odio no se propaga a través del conocimiento.
Se propaga donde el conocimiento no llega.
Y cada vez que una sociedad renuncia a educar, no crea ignorantes.
Por eso la educación tiene que crear las condiciones para que los seres humanos aprendamos a pensar”.
Les invito a inscribirse en este link en la escuela de formación. Empezamos pronto:
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En el partido de esta noche entre Congo y Colombia en el Mundial, un hombre congoleño se quedó inmóvil durante los 90 minutos imitando el saludo del líder anticolonial congoleño, Patrice Lumumba.
Lumumba fue descuartizado y disuelto en ácido por EEUU y Bélgica en 1961 por conseguir la independencia del Congo ante el colonialismo y negarse a que los imperialistas siguieran saqueando los recursos de su pais.
Aunque los imperialistas disolvieron su cuerpo, no pudieron borrarlo de la historia, 65 años después, Lumumba sigue presente para millones de personas.
Por estos días nos hemos deleitado participando en un interesante ejercicio artístico-pedagógico desarrollado en el colegio Pedro M. Ureña de nuestra bienamada ciudad de Trujillo (Perú). Todo gracias a nuestra querida amiga Belcka Varias Astudillo, profesora de teatro y danza.
A los 40 años, Franz Kafka (1883-1924), que nunca se casó ni tuvo hijos, paseaba por un parque de Berlín cuando se encontró con una niña que lloraba porque había perdido su muñeca favorita. Juntos buscaron la muñeca, pero sin éxito. Kafka le dijo que se vieran allí al día siguiente y que volverían a buscarla.
Al día siguiente, cuando aún no habían encontrado la muñeca, Kafka le dio a la niña una carta "escrita" por la muñeca que decía: "Por favor, no llores. Hice un viaje para ver el mundo. Te escribiré sobre mis aventuras".
Así comenzó una historia que continuó hasta el final de la vida de Kafka.
Durante sus encuentros, Kafka leía atentamente las cartas de la muñeca, escritas con aventuras y conversaciones que a la niña le parecían adorables.
Finalmente, Kafka devolvió la muñeca (la había comprado). «No se parece en nada a mi muñeca», dijo la niña.
Kafka le entregó otra carta en la que la muñeca escribía: "Mis viajes me han cambiado". La niña abrazó a la nueva muñeca y la llevó feliz a casa.
Un año después, Kafka murió. Muchos años más tarde, la niña, ya adulta, encontró una carta dentro de la muñeca. En la pequeña carta firmada por Kafka estaba escrito:
“Probablemente perderás todo lo que amas, pero al final, el amor regresará de otra manera.”