Imagine if FBI agents entered Democratic Party headquarters while the President’s wife, brother, closest aides, mentor, party bosses and former top prosecutor were all under simultaneous investigation.
That is Spain right now.
Pedro Sánchez built his global brand as Europe’s “anti-Trump,” the progressive left’s moral alternative to populism, the darling of the New Yorker and the New York Times.
Now his Socialist Party is under criminal investigation, police have entered party headquarters, and the scandal is reaching the Prime Minister’s own inner circle.
https://t.co/TL2gI7lxic
@aybarrapacheco No, la GC no se investiga a sí misma, investiga a la cúpula política de la GC. Nunca un político debe tener mando sobre las Fuerzas de Seguridad del Estado. Así nos va…
POR QUÉ VOY A VOTAR A VOX: DEL PURISMO LIBERTARIO AL PRAGMATISMO
Quienes me leen saben bien en qué coordenadas me muevo: soy liberal-libertario. A saber, anarcocapitalista en lo filosófico y minarquista en lo político. Y saben también que he sido siempre muy crítico con Vox, hasta el punto de tildarlos en alguna ocasión de socialistas de derechas. Pero hoy escribo para proponer algo que nos cuesta a los liberales-libertarios: un ejercicio de pragmatismo.
La otra opción natural para alguien de mis convicciones, el Partido Libertario, ha sido siempre invotable. No hay mucho más que añadir; quien conozca su trayectoria sabrá que no exagero. Y siendo eso así, el liberal que dispersa su voto en el vacío no está preservando su pureza intelectual: está, con su escrúpulo, allanando el camino a quienes no tienen ninguno.
Empecemos por lo que Vox propone —al menos en el plano discursivo— y que debería ser, en rigor, música para cualquier liberal no dogmático: reducción drástica de impuestos, adelgazamiento de la burocracia, recorte del gasto público y una reforma de las pensiones necesaria. Tienen además un muy buen programa de vivienda y, lo que quizás es más llamativo, algo que en la política española escasea de manera alarmante: gente, y encima joven, con sustancia intelectual, en un mundillo donde la mediocridad es, tristemente, la norma. Carlos Hernández Quero y José María Figaredo son dos perfiles que merecen atención; el primero, en particular, es un intelectual como pocas veces hemos visto en este país ejercer la política.
Luego está la cuestión migratoria, que es donde más incomodidad genera este partido en los círculos liberales más doctrinarios. Vox habla sin ambages de los peligros de la inmigración masiva. Y tienen razón en hacerlo. Muchos liberales-libertarios menos dogmáticos, como es mi caso, compartimos esa preocupación. Está más que demostrado que la inmigración masiva presiona a la baja los sueldos en ciertos sectores, erosiona la cohesión social y colapsa unos servicios que hoy gestiona el Estado, como la sanidad y la educación, que ya están al límite. Y en materia de vivienda, el argumento es demoledor: es matemáticamente imposible resolver el problema si cada año incorporas 600 000 nuevos demandantes al mercado. Construyas lo que construyas, no llegas.
Los liberales siempre estamos con que si Mercosur, con que si el giro estatalista, buscándole defectos a todo lo que se aproxima a nuestro espacio. Y lo curioso es que yo, que he seguido a Vox mucho, he visto que en lo sustancial defienden las mismas cosas de siempre. Pero el liberal tiende a la insatisfacción permanente.
Los izquierdistas, aunque muchos no comulgarán del todo con el PSOE y conocen de sobra la corrupción del partido, tragan con ello sin pestañear. Nosotros, en cambio, seguimos esperando al candidato platónico mientras el país agoniza. Y así no hay manera. Los derechistas de verdad debemos unirnos para sacar a Pedro Sánchez y obligar al PP a que pacte con Vox: es lo único que merece la pena.
No podemos seguir atrapados en la misma rueda: el PSOE se carga el país, el PP recoge los escombros sin atreverse a tocar nada y el PSOE regresa con renovadas ganas de quemarlo todo. Llevamos décadas así. Perpetuar ese ciclo es, sencillamente, una irresponsabilidad.
Cargarse el establishment requiere valor y requiere aguantar mucho, más de lo que la mayoría imagina. Lo demuestra el grandísimo Javier Milei en Argentina, que tiene que sostener una resistencia formidable contra todo y contra todos. Vox no es Milei, y sería un error confundirlos. Pero es el único partido grande que apunta en esa dirección. Así que, con plena conciencia de las distancias que me separan de algunos de sus planteamientos y sin ninguna intención de convertirme en propagandista de nadie, daré mi voto a Vox. Porque lo suficientemente bueno aplicado con convicción vale infinitamente más que lo perfecto que nunca llega.
La opinión de Manuel Rodríguez (@Rodriguez8Manu).
JO-DER
Cómo se levanta Bolaños después de semejante paliza dialéctica que le ha pegado Millán.
Si saliéramos en la caja tonta hace mucho que estaríamos gobernando.
@Drago04041975 Porque nadie quiere meterse en un proceso largo, y que cuesta un dineral, para que a la contraparte le pongan una multa. El sistema está bien pensado para eso. Conclusión, no hay denuncias falsas
As a Spaniard, I would like to say that the current Prime Minister, Pedro Sánchez, and his government do not speak for me nor the Spanish people.
He was not elected by a majority and lost the last elections. He governs by decree without the support of parliament, thanks to the support of separatist, pro-terrorist, and far-left parties in Parliament.
As a Spaniard, I feel ashamed of my government. Spain's position as a state does not represent the position of the Spanish people. It is undoubtedly more aligned with Western democracies than with radical Islamic theocracies.
@sergiosayas Dejar de apoyarlo en Europa y en España. Es fácil, y está en vuestra mano. Hasta ahora solo os quejáis, pero le apoyáis en prácticamente todo.