Uno de los dos tenía que dar su brazo a torcer... El pelinegro se levantó para ir junto con ella y mirarla a los ojos.
— Mhmm... No me gusta decir esto pero... Disculpame por el comentario.
La sinceridad se notaba en la mirada, sabia que no sería fácil ponerla de buen humor.
Prefiere esto, el espacio entre ambos antes que dar su brazo a torcer por un comentario tan…
Desgradable.
Igualmente le seguía mirando de mala manera tomando de su taza de café.
El tampoco cedera hasta que vea un mínimo de interes por parte de ella, simplemente esta tumbado en el sillón donde caben los dos perfectamente y podrían estar comodos...
Por desgracia los dos son orgullosos.
¿Porque ella tendría que ir a sus brazos? Es el quién parece muy desesperado de irse a buscar a otra.
Ya se cruzó ella de brazos, mirándole aún molesta pero con orgullo.
Ella. No. Cede
Es obvio que nadie va a ocupar el lugar de la patrona, le soprende que se haya puesto tan de malas cuando solo andaba molestando un poco...
La esta esperando con los brazos abiertos para abrazarla y mimarla un poco.
Le causa hasta cierta curiosidad lo que le hara pero no quiero jugarse la vida por ello, que venga con el y le compensara con lo que ella quiera por haberse pasado de listo el dia de hoy.
¿De niño no le puso nombre a sus cosas para que los otros no se las robaran? Pues bueno, ella no, igualmente siempre ha tomado lo que es suyo.
Allá el si quiere andar de cola suelta, pero como venga pensando que ella no le hará nada…está equivocado.
— Digamos que si... No es mi culpa que me intente agarrar entre cuatro y no puedan ni derribarme.
-Diria mientras se dejaba hacer por la mujer, no se quería quitar la camiseta pues tenia el cuerpo lleno de morados por los golpes y sabia que ella le iba a decir algo.-
— Si... Ya se como funciona tranquilo.
Se dejaría hacer por Yuya para así cuando el mueve sus caderas, el pelinegro las agarraría con sus dos manos, apretando suavemente.
— ¿Te llevo conmigo colgado para hacerte el cafe o quieres bajar?
— No desaparezco, ya sabes cómo funcionan las cosas por aquí.
Comentó rodeándolo con los brazos.
— ¿Café y baño? Eso suena demasiado bien como para negarme~♪
Ya estaba emocionado. Movió las caderas de un lado al otro con impaciencia.
Se dejaría hacer por el más pequeño y respondería al instante ante su excusa.
— Adivinar tu día a día no es tan complicado realmente... Casi siempre desapareces y apareces.
Un pequeño silencio se hizo escuchando a Yuya para luego responder.
+
Aquello estaba mejor. Volvió a relajarse apoyando los antebrazos en el pecho ajeno.
— Moooh~ sólo me confundí porque parecía que estabas adivinando mi día a día.
Cerró sus ojos y negó.
— Esta noche ya está todo hecho. Al final mi trabajo no dista mucho del que »