Sentirse culpable
difiere de ser culpable.
La culpa es necesaria.
La culpa es reflexiva.
La culpa es la antesala
del arrepentimiento.
Ser culpable es una sentencia.
Sé que eres otra persona.
Una que no sabías que podrías ser.
Más fuerte, más inteligente,
más decidida, más ecuánime.
Y aún así, anhelas lo que eras,
más feliz.