A mí lo que sinceramente me parece fascinante es que sea un fenómeno tan imposible de ser globalizado, traducido a otras latitudes. Es nuestro. A nadie más le importa. Todo nuestro. Un tesoro enterrado en el fin del mundo.
Lo que la gente no sabe es que esto no fue planeado, un hombre armado realmente se subió al escenario para atacar a Michael Jackson, pero al ver la energía del rey del pop, sucumbió ante tantas emociones.