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Hay silencios que pesan más que el ruido de cien comandas juntas. El mío comenzó hace algo más de siete meses, la noche en que decidí apagar los fuegos de mi restaurante en Madrid. Quien ha estado al frente de una cocina conoce bien esa inercia: el calor asfixiante de los quemadores, el tintineo incesante de los tickets, la prisa que te devora el día y, a veces, la identidad. Esa noche, al girar las llaves del gas y ver cómo se extinguían las llamas azules, sentí un vacío extraño, pero también la certeza de que necesitaba marcharme. Dejé la capital y puse rumbo a Asturias. No huía de la cocina; iba en busca de mi verdadero «yo» como cocinero, persiguiendo una calma que el norte me entregó desde el primer día entre sus paisajes verdes y sus tiempos pausados. En este refugio encontré el espacio para reflexionar y conectar con la gente desde otra trinchera, compartiendo recetas y curiosidades culinarias. Hoy, tras este viaje interior, siento que el reencuentro con los fogones y con los amigos está muy cerca.
El plato que hoy preparo nace justamente de este puente entre la nostalgia rioplatense y mi presente asturiano: unos sorrentinos caseros rellenos de centollo. El sorrentino es una pasta con una identidad hermosa y viajera. Aunque su nombre nos haga volar de inmediato a la costa italiana de Sorrento, su verdadero origen se encuentra en el Río de la Plata. Nacieron en Argentina, fruto de la gran ola de inmigración italiana. La historia más popular nos lleva a Mar del Plata, a un local llamado Don Pedrito, donde un inmigrante los creó en honor al pueblo natal de su madre. A diferencia del ravioli tradicional, el sorrentino se caracteriza por su forma redonda, su tamaño generoso y su borde liso, sin el típico repulgue dentado. En otras partes del mundo se les conoce simplemente como ravioles redondos o ravioli antonelliani, pero su esencia sigue siendo la de un corazón abundante que abraza el territorio que lo acoge.
Llevar el centollo de las lonjas asturianas al interior de una pasta con tanta historia ha sido mi manera de agradecer la hospitalidad de esta tierra. Todo comienza con las manos en la harina, integrando con paciencia cuatrocientos gramos de trigo con cuatro huevos, una cucharada de aceite de oliva y una pizca de sal. Tras un amasado firme y un reposo de treinta minutos bajo el abrigo de un paño, la masa se vuelve sedosa, dócil y lista para ser estirada de forma fina y delicada.
Mientras la masa descansa, el Cantábrico se traslada a la sartén. El relleno se inicia sofriendo una chalota picada finamente en un hilo de aceite de oliva y un toque de cayena, a la que pronto se suman trescientos gramos de carne limpia de centollo cocido. Para ligar el mar con la manzana de estos valles, vierto un chorrito de sidra asturiana, dejando que el alcohol se evapore y perfume la cocina con su aroma frutal, antes de retirar todo del fuego y amalgamar el conjunto con cincuenta gramos de queso mascarpone, que aporta la cremosidad justa para unir el marisco sin restarle un ápice de su protagonismo marino, ajustando al final con sal y un toque sutil de pimienta blanca.
El armado de estos sorrentinos requiere una delicadeza casi artesanal. Voy colocando montoncitos de este relleno sobre una lámina de masa, cubriendo luego con otra y presionando con las yemas de los dedos desde el centro hacia fuera para expulsar todo el aire, asegurando que no se abran en la olla, antes de cortar los círculos grandes y lisos que los definen.
La magia final ocurre cuando la pasta, tras nadar apenas tres o cuatro minutos en agua hirviendo con sal, se traslada directamente a una sartén amplia donde ya espera una buena salsa marisquera, de esas que concentran toda la esencia de nuestras rocas y mareas. Un vaivén suave une la pasta con su entorno, dejando que los jugos se amalgamen en un abrazo perfecto antes de coronar el plato con unas hojas de orégano fresco que aportan el aroma del campo.
#sedcuriosos
La iba comprar ahora mismo, mi mujer me la regalaba por mi cumple 😢😢😢 está agotada😢😢😢 @Xbox_Spain soy uno de los más entusiastas fans d Halo d España porfavor yo la pago pero necesito conseguir una😢😢😢