Gracias @SSantiagosegura, gracias gordas por partirse la cara por la sensatez. Somos legión quienes no tenemos más ideología política que la del sentido común. La gente normal sólo quiere vivir en paz y sacar su vida p’alante sin que le toquen los cojones.
Pues he dudado un poco en publicar estos datos que me ha mandado la distribuidora esta mañana (no quería amargar el sábado a mis haters…)
Pero sé que, todos los que me habéis ayudado a hacerlo posible, os vais a alegrar! 😉
Por fin hoy se ha estrenado “Torrente, Presidente”…he visitado tres sesiones distintas en dos cines, salas abarrotadas, gente riendo en cada gag y sorprendiéndose con cada cameo, carcajadas y al final en cada sesión… aplausos.
Misión cumplida. No puedo ser más feliz.
GRACIAS.
(Y de postre, hasta ahora, leyendo vuestros espectaculares comentarios)
@SSantiagosegura ha sido una fiesta en la sala, risas, canticos, la gente aplaudiendo... Joder muchas gracias por las risas, parecian cines de los 80! La gente y mi familia lo ha gozado
🔴 ESTO ES MUY GRAVE ¡Se confirma el escándalo y ya es portada! Lo cuenta @JosemaVallejo en #Horizonte con @navedelmisterio:
La base de datos del CETSE de El Escorial lleva caída desde el 10 de diciembre de 2025. No filtra antecedentes. No permite comprobar historiales. No se pueden emitir informes en tiempo y forma.
Y en ese contexto impulsan una regularización masiva. Si no puedes verificar quién es quién, ¿qué estás regularizando exactamente?
No es un fallo menor. Es la imposibilidad material de controlar antecedentes mientras se abre la puerta de par en par.
Nos hacemos una pregunta ¿De verdad es solo una avería… o alguien se ha asegurado de que no funcione?
Ya que el Gobierno está a otra cosa, vamos a hacer ver lo que los ciudadanos pueden llegar a hacer organizados entorno a la iniciativa privada.
Hagamos que Mariano Barbacid tenga el dinero que necesita para seguir investigando la cura contra el cáncer de páncreas.
https://t.co/LhGn0wKLtq
@AntonioMaestre Una sentencia está estructurada en encabezamiento, antecedentes de hecho, hechos probados, fundamentos jurídicos y fallo.
No, no hay opiniones en una sentencia. Ergo, una opinión no manda a nadie a la cárcel.
🚨🇪🇸 SPANISH TOP CONSERVATIVE ACCOUNT DENOUNCES META EUROPE: “THEY ARE USING THE RULES AGAINST USERS TO CENSOR THEM”
Víctor Domínguez accuses Meta Europe of targeting right-wing voices under the guise of content moderation.
He says his political account, the largest Spanish-speaking one, has been suspended repeatedly for exposing mass immigration and insecurity.
He’s calling on Meta’s U.S. leadership to investigate the European branch’s censorship practices.
Domínguez:
“My account has been suspended countless times for showing the reality Europe is facing with mass immigration and the insecurity it brings.
As the largest Spanish-speaking political account, I’ve been the main target, suffering constant shutdowns with explanations no one understands.
Many users are censored daily for exposing issues Europe is facing, and this is a direct attack on freedom of expression and press freedom.”
Source: @wallstwolverine
El problema del discurso de la Izquierda alternativa actual no es su compasión, sino su analfabetismo histórico.
Parte de una tesis teológica, que se basa en que la historia humana es una cadena de genocidios cuyo perdón solo se alcanza mediante la culpa perpetua.
Esa idea no tiene ni raíz científica ni política, sino religiosa. Sustituye a Dios por el sistema, al pecado original por el colonialismo, y a la redención por la memoria democrática.
Pero la historia no es un juzgado de almas, sino un proceso de estructuración de la humanidad.
En 1492 no se cometió un genocidio, se produjo el primer contacto global de la especie humana. No hubo un exterminio planificado, sino guerras, alianzas, evangelización, mezcla y asimilación.
La prueba no está en los discursos, sino en los pueblos. Los descendientes de aquel encuentro no desaparecieron, sino que constituyen la América viva de hoy, con sus lenguas, su fe y sus instituciones.
Si hubiera habido genocidio, no habría ni México, ni Perú, ni Ecuador, ni Paraguay, ni nada que se parezca a las naciones actuales.
Cuando se equipara la expansión de la monarquía hispánica con el colonialismo contemporáneo se comete un error de categoría monumental.
Aquello no fue una operación capitalista de dominación racial, sino una empresa política y religiosa que pensaba el mundo como unidad bajo una misma ley natural.
España, a diferencia de los imperios modernos, no explotó colonias, sino que fundó reinos. No levantó guetos, sino universidades, cabildos, catedrales y escuelas. No basó su legitimidad en el mercado, sino en la fe y en el derecho.
Tampoco la caza de brujas, el patriarcado o la desigualdad contemporánea son herencias del 12 de octubre. Son fenómenos universales, anteriores y posteriores, presentes en todas las civilizaciones.
Convertirlos en consecuencias del imperio español”no es historia, es un moralismo ideológico que usa el pasado como excusa para explicar las frustraciones del presente.
El argumento de que el desfile militar expulsa a la gente de izquierdas o a las nacionalidades históricas parte de otra confusión, creer que una nación se define por afinidad emocional, no por su continuidad.
España no es una emoción compartida, sino una estructura histórica construida durante siglos de integración política, jurídica y cultural. Y esa continuidad, de la que forma parte la Hispanidad, es lo que permite que hoy existan derechos, servicios públicos y libertades.
Quienes dicen que preferirían celebrar la sanidad o la educación olvidan que esas instituciones solo existen porque hubo una idea previa de comunidad política, forjada precisamente por aquellos a quienes ahora se acusa de genocidio.
Decir que el 12 de octubre celebra un crimen es como decir que Roma fue un genocidio contra los etruscos o que la revolución industrial debería conmemorarse como un holocausto de campesinos. Son juicios muy seductores pero anacrónicos y sin sentido más allá del emocional.
El 12 de octubre no es un día de culpa, sino el inicio de la historia universal moderna, el momento en que los cuatro continentes quedaron integrados en un mismo sistema político, económico y simbólico. La humanidad, por primera vez, se reconoció como una sola.
Por eso, reducirlo a saqueo y genocidio no es justicia, es resentimiento disfrazado de ética. Y el resentimiento, cuando se convierte en política, no libera a nadie, solo crea nuevas cadenas, nuevas culpas y nuevas fricciones.
Cuando Gabriel Rufián lamenta que vivimos en un mal momento jodido porque un futbolista cree en fumigaciones secretas y porque otro apoya las protestas por Gaza, lo que describe es, aunque a priori no lo parezca, el colapso intelectual de la izquierda que él mismo representa.
Estamos hablando de la sustitución del pensamiento político por la emoción mediática.
Durante años, la izquierda ha abandonado la crítica por el sentimentalismo moral y la retórica identitaria.
Dejó de analizar el poder para representar el bien, como si bastara con tener razón. Y en ese vacío, cualquier gesto parece una clara disidencia.
El que habla de chemtrails se interpreta como un valiente que desafía al sistema, y el que denuncia un genocidio se presenta como voz de los oprimidos, aunque ambos repitan narrativas prefabricadas.
Lo que antes distinguía la política de la fe hoy se ha diluido, es decir, que el valor de una idea ya no depende de su verdad, sino de su carga emocional.
Este fenómeno es lo que se denomina izquierda indefinida, un conglomerado de causas inconexas (el clima, Palestina, el género, el capitalismo global...) unidas no por el razonamiento y la crítica, sino por la sensación de estar en el lado correcto de la historia.
No hay programa ni jerarquía de problemas, solo gestos de adhesión moral para sentirse bien. El resultado es una izquierda que no gobierna la realidad, sino las percepciones de sus acólitos.
Por eso proliferan las contradicciones, se ridiculiza la superstición de un futbolista, pero se glorifica el dogmatismo del otro.
Se invoca la libertad de expresión para unos y la censura moral para otros y se denuncia la manipulación del sistema mientras se vive de su propia escenografía mediática.
El problema no es que haya dos discursos enfrentados, sino un mismo marco degradado en el que la verdad ha sido sustituida por la autenticidad y la política articulada como si fuera un espectáculo.
Cuando Rufián dice que vivimos un momento difícil, acierta solo a medias.
No vivimos un mal momento, sino un momento sin forma, donde el lenguaje político se ha vaciado y las causas se eligen por contagio sentimental.
Una época en la que los símbolos pesan más que los hechos y las convicciones más que el conocimiento.
Y mientras tanto, el poder real (ya sea económico, burocrático o mediático) no se siente amenazado.
Observa, complacido, cómo sus críticos más ruidosos se pierden en disputas morales.
No hay nada más útil para el sistema que una izquierda confundida, indignada, emocional y perfectamente inofensiva, con el agravante de que muchos viven de ello.
Bravo por decir lo que pensamos muchísimos españoles acerca de este circo pro palestino, y estoy totalmente de acuerdo con él.
El valiente actor Enrique Arce se ha ganado mi corazón y tiene puesto en los tercios.
Ahora la banda de progres intentarán que este actor no trabaje.