Lo que le ocurre al Hospital Virgen del Rocío (con escaso personal sanitario, con fallos en cribado cáncer de mama, sin agua potable, con ascensores que no funcionan…) no pasa por casualidad.
Son las consecuencias del desmantelamiento que hace #MorenoBonilla de la #SanidadPública
Pero ya lo sabes:
#JuanMaTeMiente
@guilbardoX@Vik2077s@midudev Ya lo tienen. Todos los apple users al. Final manejan google maps, gmail, drive etc. Pero en um cacharoo de 1000 pavos. Anda que...
@yonki_mercados Michas gracias yonki por tus aportaciones. Soy un fiel defyidor tuyo.
En tu estrategia te planteas vender posiciones que hayan alcanzado valores maximos para ir a por empresas con alto potencial de crecimiento?
Saludos.
Os voy a explicar cómo perder un montón de seguidores en una red social en menos de cinco minutos: diciendo en voz alta que no pienso votar ni al PP ni a Vox. No porque sea de izquierdas, ni porque me haya vuelto equidistante, ni porque me haya cansado de la política. Todo lo contrario. Precisamente porque me importa, porque me preocupa y porque tengo un mínimo de respeto por mí mismo, he decidido no formar parte de este juego.
Durante años he observado con creciente desconfianza el deterioro institucional de España. La partitocracia, convertida en un sistema cerrado de reparto de poder, ha vaciado de contenido la democracia representativa y ha colonizado cada rincón de la vida pública. Lo que antes era un problema crónico de degeneración política se ha transformado en una enfermedad sistémica. Y en este contexto quiero dejar claro por qué no votaré ni al PP ni a Vox. No por indiferencia, ni por cinismo, sino por responsabilidad cívica y por respeto a mi propia dignidad como ciudadano.
El Partido Popular no representa una alternativa real. Es una parte inseparable del problema. Forma parte del diseño original del Estado de partidos y ha sido uno de sus mayores beneficiarios. Su trayectoria demuestra que no tiene voluntad ni capacidad de desmontar las redes clientelares, la hipertrofia burocrática ni el secuestro institucional. El PP no es liberal, ni reformista, ni ético. Es el partido del cálculo, de la gestión sin alma y de la obediencia servil a las inercias del sistema. Cada vez que ha tenido poder ha optado por no cambiar nada esencial, limitándose a administrar la decadencia con traje oscuro y sonrisa moderada.
La prueba está en las preguntas que cualquier ciudadano con memoria debería hacerse:
- ¿Ha hecho el PP una apuesta seria por reducir el tamaño del Estado? No.
- ¿Ha desmontado redes clientelares, regulaciones absurdas o burocracia parasitaria cuando ha gobernado? No.
- ¿Ha devuelto poder a la sociedad civil? No.
- ¿Ha combatido de verdad la colonización ideológica de las instituciones? No.
- ¿Ha sido ejemplar en ética pública? Muy lejos de eso.
Vox, por su parte, es el producto de la frustración colectiva y del vacío dejado por el resto de partidos. Pero no representa una solución racional ni moralmente aceptable. Su estrategia es la de agitar pasiones, construir enemigos interiores y ofrecer respuestas simples a problemas complejos. Cambian la retórica, pero no cuestionan la raíz del problema: el dominio absoluto del Estado sobre la vida civil. No buscan devolver poder a los ciudadanos, sino tomar el control del aparato estatal para imponer su propio proyecto cultural y moral. El intervencionismo de Vox es de otro color, pero igual de invasivo y peligroso que el de sus adversarios ideológicos.
Y por si alguien tiene la tentación de preguntarme si prefiero a la coalición gobernante, me adelanto: siento hacia ese bloque de oportunistas, activistas sectarios, chantajistas de saldo y nacionalistas oportunistas un desprecio tan profundo que ni siquiera merece líneas en este texto.
Lo que yo defiendo es sencillo de formular y difícil de encontrar: libertad real para desarrollar un proyecto de vida propio, sin que el Estado (ni en su versión progre ni en su versión reaccionaria) determine cada aspecto de mi existencia. No quiero un gestor tibio de la decadencia ni un patriota vociferante que me prometa orden a cambio de obediencia. Lo que quiero es espacio para vivir, trabajar, educar a mis hijos y pensar sin miedo ni tutela ideológica.
Por todo esto, todavía no he decidido si anularé mi voto, me abstendré o votaré a Escaños en Blanco. Lo que sí tengo claro es que no pienso poner una sola gota de legitimidad en el sistema que me desprecia como ciudadano y que me reduce a un número en su maquinaria de poder.
Chivite dio 76 millones a la empresa de Santos Cerdán gracias a un informe irregular del Ministerio de Transportes de Óscar Puente https://t.co/gdE6bIfDEP
#Horizonte por favor que no se os escape lo importante de todo esto. Se está tramitando por vía de urgencia un asalto brutal al poder judicial. Cuando se consume ya no se podrá hacer nada.
@yonki_mercados@RubArrNog No le des más espacio Yonki. Solo saben polarizar y derrochar el dinero de los demás. No saben ni identificar los problemas reales de los ciudadanos. Ojalá más gente como tú y menos como él.
Con esto de la (no) renovación del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), creo que viene bien recordar por qué estamos aquí y de quién es realmente la culpa. Abro hilo.
🔴 ¿Quién financia los medios? 💸
En Moncloa ahora quieren saberlo. Piden transparencia. Yo también. Y todos. Porque una parte importante de esta financiación es dinero público: gobiernos inyectando grandes cantidades de dinero a los medios de comunicación.
Vamos a verlo… 🧵👇
Ayer cité un hilo del año pasado en el que decía que, de niña, me detectaron altas capacidades. Y un amable tuitero me animó a contar mi opinión, ya que es un tema en boga hoy día. Me pareció buena idea. Sin entrar en tecnicismos—no tengo formacion—solo mi vivencia al respecto ⬇️