Si la vida se pone dura concédete, por lo menos, algo de descanso.
No hagas la pendejada de levantarte a las 5.30 a ducharte con agua fría creyendo que el universo entenderá que te debe algo por ser el único ser vivo despierto a esa hora.
Imagínate aprobar una oposición que te garantice un sueldo el resto de tu vida y que te permita tomar riesgos sabiendo que el peor escenario es un sueldo nescafé el resto de tu vida.
Mi mujer está preocupada porque su suegra le hace bombones caseros.
Tendrá que comer bombones todos los días.
Todos.
Ese es el grado de preocupaciones que quiero en mi vida.