Nunca voy a arrepentirme de haberte defendido. Si algo me enseñaste es que nunca hay que dejar de creer, incluso cuando todo el mundo ya lo hizo.
Gracias por cada gol que me hiciste gritar, por cada vez que te levantaste cuando parecía imposible y por demostrar que la resiliencia también se aplaude. Me duele verte ir, pero me alegra saber que el mundo va a conocer al jugador que yo siempre vi.
Voy a seguir celebrando tus goles donde sea que estés, porque sé que vas a triunfar, como siempre supe que lo harías.
Gracias por todo, Ferran. Siempre en tu barco, Tiburón. 🦈💙❤️