Ah, la Semana Santa, esa época del año en la que tengo que discutir con todo el mundo para hacerles ver que las torrijas no se comen en Semana Santa sino en Navidad y que, además, se llaman Tostadas.
La ansiedad también viene vestida de querer hacer mil millones de cosas a la vez como si las necesitaras todas para “ya mismo”, mezclada con exactamente esa desesperación e imposibilidad de ejecutar todo al mismo tiempo que te termina paralizando y agobiando aún más.