Soñábamos no, Soñaban los que creen en pajaritos preñados, los que creían que los gringos iban a hacer el trabajo y regalarle el país a MCM sin nada a cambio. Los engañaron por tontos. Quienes nunca creímos en Trump, nada soñamos.
Sobran expertos venezolanos con potencial para asumir la dirección de una comisión orientada a la recuperación del país tras el terremoto, el plan de emergencia integral para la reconstrucción de viviendas e infraestructura nacional. No hablamos sólo de personas no identificadas con el gobierno chavista (José María de Viana, Enzo Betancourt, Julio Molina, Esteban Tenreiro, representantes del sector privado de la Construcción vinculados a la Cámara de la Construcción, por ejemplo). Quizás hasta dentro del mismo aparato de gobierno había gente con bastante más credibilidad que Jaqueline Faría para detentar ese cargo. No se termina de entender que la institucionalidad que demanda este país, y en especial la que surge de cara a la suprema labor de articulación en el marco del desastre, es impensable sin la base que brinda la CONFIANZA.
El sectarismo de la derecha neopopulista e identitaria no perdona a nadie. Un mínimo desvío de los preceptos que emiten sus actuales guías convierten al libertario más curtido en un pérfido comunista uña-en-el-rabo. La espectacularización del despellejamiento -"saña cainita", sin duda- es abismal.
Lo último que espera y merece escuchar una población en el culmen del dolor y la pérdida son excusas para no atenderla. La comunicación oficial en momentos de crisis debe ser institucional, técnica, lo más precisa posible, no un plataforma para la victimización, por más duras que sean las circunstancias. A lo mejor en Venezuela nos hemos olvidado de eso, pero en condiciones normales el poder está para responder a la sociedad y ser auditado.
Ya lo decía Maquiavelo siglos atrás: la dependencia de fuerzas externas es uno de los errores más graves que puede cometer un príncipe. Las armas auxiliares, las que se pide a otro príncipe poderoso para que venga a defenderte o ayudarte, "pueden ser útiles y buenas en sí mismas para quien las llama, pero son casi siempre perjudiciales para el que las utiliza... Si pierden, quedas derrotado y destruido junto a ellos. Si ganan, quedas prisionero de su generosidad y a su merced". Cuando un líder empieza a depender del dinero, los soldados o el respaldo de una potencia extranjera, además, está admitiendo implícitamente que carece de virtù.
En una situación límite quizás esa ayuda puede ser válida, pero sin olvidar que hay intereses geopolíticos, económicos o ideológicos detrás de ella; hay que dejar claro entonces que esta se acepta en términos de cooperación, no subordinación. De otro modo se traducirá en pérdida de legitimidad local, en vulnerabilidad al chantaje y dependencia de la volatilidad del donante.
Maquiavelo cita a Tácito para resumir perfectamente ese riesgo de la ayuda externa mal gestionada: "Nada hay tan débil y vacilante como la fama de un poder que no se apoya en sus propias fuerzas".
El señor cree que con ese comentario estúpido, la botó del estadio. Solo demuestra pequeñez. Un ser gris, destinado a ser olvido.
Se perdió una excelente oportunida de quedarse callado.
Es positivo que se ponga un poco de orden e el tema de la ayuda y colaboración, voluntariado etc para La Guaira.
Nadie duda de las intenciones nobles de todos quienes quieren ir personalmente ´pero eso contribuye a una noble pero perniciosa anarquía que no debe existir.
Desde el punto de vista humano es absolutamente absurdo que en momento, en una tragedia de tal magnitud, los insumos que se necesitan para atención a seres humanos que estan sufriendo, estén en estanterías para la venta