Nunca he sido una sola.
Hay una niña que espera.
Una mujer que aprendió a irse.
Alguien que teme.
Alguien que desea.
Como escribió Walt Whitman,
“Contengo multitudes”
También me habitan los decires de otros.
Los deseos de mi madre.
Las palabras de mi abuela.
Las voces que hice mías sin saberlo.
Soy la conversación,
a veces armoniosa,
a veces imposible,
entre quienes fui,
quien creo ser
y quien todavía no conozco.