A veces uno tiene que dejar los “estás hablando desde el privilegio” “creo que tu opinión puede tener un sesgo” y pasarse directamente al “no digas pendejadas”
Mi hermana arrancando Pedro Páramo. "A ver de qué se trata esto", me dice. Mientras abre el libro, le contesto: "Fui a Comala porque me dijeron que acá vivía mi padre, un tal Pedro Páramo". "Vine", me corrige. Sin darse cuenta, hizo la corrección más importante de toda la novela.