Soñé que pedía un bife de chorizo uruguayo, y el corte de término medio se salía del plato para agarrarme a patadas. Yo volteaba a ver al mesero, pero éste dejaba correr la jugada. “Coma”, decía.
Quiero creer que se puede llegar al descubrimiento de una verdad trascendental, y alcanzar un grado de iluminación capaz de reordenar los átomos del universo, a través del humilde arte de limpiar objetos con un trapo húmedo pero, por más empeño que le pongo, no veo claro.
Qué pena con la correspondencia. No había activado los DM desde que se requiere código de acceso. Allí están las pocas conversaciones que he tenido desde 2009, más una.
Y ahora ya estoy listo para hacer clic en el primer link con una oferta fantástica o solicitud de ayuda. 😉
Si alguna vez quieren pasar desapercibidos, dense una vuelta por esta cuenta para ver cómo tuiteo, y aprenderán. Es más, soy tan bueno en eso de pasar desapercibido que ni siquiera notarán este tuit, aunque lo busquen.
He llegado a la conclusión de que la palabra “pueblo”, tan cacareada por la 4T, no es una entelequia, sino el conjunto que agrupa al analfabeta político.
Ni la puesta en escena para celebrar los goles de la selección mexicana, le provoca tanta alegría, como lo demuestra esa amplia sonrisa, (de las que oxidan los aretes), y ese brillo de admiración en los ojos de papel volando, cuando estrecha la mano del Rey de España.
En una entrevista, que jamás había sido publicada hasta que El Universal dijo “Nihil Obstat”, le pregunté a James Joyce qué frase había omitido (y lamentado) de no haber incluido en su obra, y me dijo:
@arturoangel20 Reglas tan entrambulicadas como las corrientes de pensamiento en el medievo de la europea oriental, con un twist de wokismo contemporáneo.
No sé ustedes pero, a pesar de los resultados, sigo pensando que esta selección es como ese mole de Oaxaca que se presume en el menú de la fonda, y que sabe a todo menos a mole de Oaxaca.
Ojalá que este tuit envejezca mal.