Nuestra Señora de Lourdes, Madre compasiva, acompaña a quienes sufren y concede fortaleza a los enfermos y a sus familias. Que tu intercesión nos anime a confiar en Dios, a perseverar en la oración y a descubrir su consuelo incluso en medio del dolor. 🙏
Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío. Recibe nuestras alegrías, preocupaciones y necesidades; haz nuestro corazón semejante al tuyo y enséñanos a vivir con fe, humildad y caridad. Que nunca nos apartemos de tu amor. ❤️🙏✨
agrada Familia, mantennos unidos en la fe. ❤️ Jesús, María y José, bendigan nuestros hogares, fortalezcan nuestros vínculos y enséñennos a vivir con amor, paciencia, oración y entrega.
Inmaculado Corazón de María, protege mi hogar. 🌹 Cubre a mi familia con tu manto maternal, aleja todo aquello que nos aparte de Dios y ayúdanos a vivir unidos en el amor, la oración y la esperanza.
“Conviértanse, recen sin cesar y ofrezcan la vida por la paz del mundo.” 🕊️ Que este llamado de María nos lleve a mirar nuestro corazón, acercarnos más a Dios y ofrecer nuestras pequeñas acciones por la conversión de las almas.
Virgen Inmaculada, flor sin mancha, enséñanos a vivir con un corazón limpio y lleno de humildad. 🌹 Ayúdanos a vencer aquello que nos aleja de Dios y a cultivar un alma sencilla, pura y generosa, capaz de amar, perdonar y servir con alegría.
¿Qué hace una madre cuando ve sufrir a su hijo y no puede quitarle el dolor... y aun así no se va de su lado?
Hoy no solo vemos a una mujer llorando al pie de una Cruz, vemos lo que es el amor verdadero.
El Evangelio de hoy (Juan 19,25-27) nos pone en el lugar más difícil de todos. Jesús está en la Cruz. Muchos se fueron. Pero Juan nos dice: "Junto a la Cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María de Cleofás, María Magdalena y el discípulo a quien Él amaba".
Y Jesús, en medio de su agonía, piensa en ella y piensa en ti.
Le dice a María: "Mujer, ahí tienes a tu hijo". Y le dice a Juan: "Ahí tienes a tu madre". Y dice el Evangelio: "Desde aquella hora, el discípulo la recibió en su casa".
Desde aquella hora.
Es decir, desde esa hora, tú ya no estás solo en tu prueba. Jesús te entregó a su propia Madre para que te acompañe.
¿Cuántas veces has sentido que tu dolor era demasiado grande y que nadie entendía tus lágrimas? María sí las entiende.
María estuvo de pie bajo la Cruz viendo sufrir a quien más amaba. Y Jesús quiso que su Madre, sea la que hoy permanezca a tu lado.
Jesús, en su último aliento, no te dejó huérfano. Te dejó en brazos de una Madre que ya sabe lo que es llorar con los ojos cerrados mirando al cielo, y que desde aquella hora te recibe en su casa, en su corazón.
Oración 🙏
Madre dolorosa, tú que permaneciste de pie cuando todo era oscuridad y llanto al pie de la Cruz.
Tú, que viste sufrir a tu Hijo y no te fuiste, quédate hoy también a mi lado.
Jesús me entregó a ti desde la Cruz, recíbeme en tu casa, en tu corazón materno.
Acompaña mi dolor, mi familia y mis lágrimas, y enséñame a permanecer con amor, como tú.
Amén.
"Madre, quédate conmigo, te recibo en mi casa"
🙏
Ven, Espíritu Santo; entre tantas preocupaciones, miedo, ansiedad y angustias, sé Tú la certeza de nuestro futuro y ayúdanos a caminar sabiéndonos sostenidos por ti...
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