me encanta la amistad que tengo con Darcy. digo, nos queremos pero tenemos la libertad de desaparecer sin que el otro reclame y si nos queremos decir algo, es cuestión de volver. es, en realidad, de las pocas amistades duraderas con las que me siento cómoda por eso mismo.
me siento como José cuando María le dijo que el espíritu santo le había puesto en el vientre el hijo de Dios y el día del nacimiento lo vienen a visitar tres señores que a saber dónde salieron