“Agüero y Otamendi solían burlarse de mí porque después de cada partido hacía FaceTime con mi esposa. La llamaba, ganara o perdiera.
Cuando hablo con ella, es como si mi cerebro volviera a estar en la universidad.
Vuelvo a ser Rodrigo”.
🤍🥹
Imaginen que frenan un partido porque todo un estadio no para de corear tu nombre.
Eso le sucedió a Juan Martín Del Potro hace 8 años.
El argentino que conquistó Nueva York.