Hay recuerdos que no duelen: flotan.
Caminan despacio, como si no quisieran molestar.
Pienso en ti en los pequeños detalles,
en las cosas simples que hacen que el mundo
—por un instante—
sea un lugar amable.
No fue eterno, pero fue sincero,
y eso basta para sonreír en silencio.