Hoy, en un supermercado,
una señora mayor deja en la cinta:
una barra de pan, jamón cocido y queso.
La cajera pasa todo.
4,80 €.
Abre la cartera.
Empieza a contar monedas muy despacio.
—Espera… creo que no me llega.
Quítame el queso, por favor.
La gente se empieza a desesperar.
La cajera anula el queso.
El total baja, pero aún no le llega.
Traga saliva:
—Entonces solo el pan.
Un chico joven se adelanta:
—Perdona, déjalo todo y ponlo junto a mi compra.
La señora mayor se ruboriza:
—No, de verdad, no hace falta… me da apuro.
El joven sonríe:
—Hoy he cobrado. Vamos a celebrarlo.
Lo dice como si estuviera de broma.
Sin tono de “te estoy salvando”.
Sin cara de héroe.
La mujer solo repite “gracias”.
Una y otra vez.
El chico cambia de tema:
—Hace calor hoy, ¿eh?
Menos mal que el pan sigue estando bueno.
Se ríen.
Cuando salen, ella le toca el brazo:
—Me has ayudado más de lo que crees.
Y el chaval responde:
—No he ayudado a nadie.
Solo he hecho la compra con usted.
Una persona así resulta irresistible.
La manera en que maneja la situación
es tremendamente atractiva.
No se trata de pagar la cuenta.
Se trata de pagarla sin destrozarle el orgullo
a quien tienes delante.
Dijo una vez Meryl Streep: “Me dedico lo que me queda de vida, sin prisas ni disculpas. No sé cuánto será, pero quiero gastarlo en fidelidad a mí misma, sin permitir que nada corrompa mi paz. Me doy permiso para abrir una botella de vino sin motivo, regalarme flores sin esperar a nadie, caminar sin mirar atrás. La felicidad llegó cuando dejé de buscarla en otros y la encontré en mí. La vida no se repite. Y yo pienso vivirla.”
Hay un momento que casi todo el mundo conoce: estar leyendo y de repente, darse cuenta de que llevas tres párrafos sin leer, que los ojos han seguido las líneas, pero la mente se ha ido a otro sitio, a algo sin nombre ni utilidad aparente. La reacción habitual es volver, concentrarse, retomar. Pero hay dos preguntas que casi nadie se hace: ¿dónde fue la mente mientras no estabas mirando? ¿Y qué encontró allí?
Cuando alguien critica el trabajo de una mujer y solo se le ocurre hacerlo por su físico… ya está todo dicho.
Le gustaba la Jodie Foster de antes. Ahora está “avejentada”.
Y que si luego lo de la presión social nos lo inventamos nosotras.
#EquipoJodieFoster
La sentencia de la violación de Alves es brutal. Al margen del fallo, que podría haber sido mucha más pena, este párrafo de la sentencia es para que muchos se lo tatúen bien clarito:
@CRFresponde Efectivamente: fui yo la que tuvo que llamar de nuevo. Ustedes siguen sin saber dónde está mi pedido (ya pagado) porque parece ser que Envialia NO les contesta. Pagué un producto que su empresa no sabe dónde está.
Seguimos esperando…….
@CRFresponde Efectivamente: fui yo la que tuvo que llamar de nuevo. Ustedes siguen sin saber dónde está mi pedido (ya pagado) porque parece ser que Envialia NO les contesta. Pagué un producto que su empresa no sabe dónde está.
Seguimos esperando…….
Al realizar pedido a @CRFresponde@CarrefourES me indicaron entrega el 25/7. Cada vez que accedo para ver el estado el plazo aumenta: el 29, el 31, el 1, ya vamos por el 2 de agosto. ¿Me van a entregar los bikinis en invierno?? Para cobrar fueron más diligentes! @consumidores
"¿Qué derechos tienen los hombres que las mujeres no tengan?"
¿Por ejemplo volver a casa seguras? ¿Que no tengan que mandar a sus amigas la matrícula del taxi? ¿Pedir a sus amigos que la acompañen? ¿Llevar las llaves entre los dedos? ¿Avisar a sus amigas de que han llegado bien?
@svilriv Gracias por tu paciencia, estamos trabajando para poder atender todas nuestras llamadas de manera ágil y eficaz. Lamentamos las molestias, te atenderemos lo antes posible.