— ¿Para todos los miembros de Abresendas supongo?
Aunque siendo Elynne se espera cualquier cosa. Terminó por sentarse en el borde, para remojar las piernas por ahora.
— Más te vale, o no volveré a aparecer por aquí en ningún otro momento.
— Como mucho estaría un poco, aunque haga calor tengo trabajo que hacer.
De igual se acercó al borde, observando a la contraria con la zurda en la cintura.
— Lo que me sorprende es que no estén el resto de miembros de tu credo aquí.
— No necesariamente, más que nada a escapar del calor.
Hay que aprovechar que tiene una amiga con piscina. Aunque tampoco tiene ningún plan realmente.
— Parece que ahora vives en la piscina.
— Puede que otros miembros del grupo también lo agradezcan, pero sí, sobre todo a Cyrus.
Asintió suavemente, si está esperando que se incluya a si misma, va a tener que esperar mucho. Porque obviamente descansa lo necesario.
— Ya veo, es un buen hábito que tener. Tal vez podrías intentar pegarle un poco de esa manera de pensar a Cyrus.
Ella misma también podría aplicarse ese mismo cuento, pero no va a hacer ese comentario hacia si misma, por obvias razones.
Vidya terminó por encogerse de hombros.
— Son diferentes formas de ver las cosas, ninguna de las dos me parece incorrecta.
Pausó, para volver a girarse hacia la decana.
— ¿Ibas a algún lugar, por cierto? No esperaba encontrarte aquí.
— Es posible.
Respondió, aún con la mirada en la fuente que se encontraba frente a ellas.
— Aunque no creo que haya algún tipo de fuerza natural que cumple los deseos de quien lance una moneda.
— Que buena suerte por tu parte.
Le encantaría poder decir lo mismo, pero su resistencia a las altas temperaturas es bastante normal.
— Debe de nacer de uno mismo, por supuesto. Pero cualquier cosa que pueda ayudar a aumentarla o despertarla se debería de ver con buenos >
para alcanzar tus objetivos es un poco de confianza. Y puede que un gesto como lanzar una moneda al agua te otorgue esa confianza que te falta para lograrlo.
— Descuida, solo bromeaba. Aunque tal vez tu paciencia con el calor se había terminado.
Su propia mirada descendió hacia el fondo de la fuente, mientras sujetaba la bolsa con el material entre sus manos.
— Yo no consideraría ese acto una estupidez. A veces lo que se necesita >