FIFA is so full of double standards. Look at what happened with Indonesia hosting the 2023 FIFA U-20 World Cup. Less than two months before the tournament started, FIFA suddenly canceled Indonesia as host, even though everything was already fully prepared: stadiums, supporting facilities, merchandise, and even the official song made by an Indonesian musician.
They scrapped it all just because two governors refused to let the Israeli national team enter their regions. FIFA wouldn’t budge at all, even after the Indonesian President went on live TV and guaranteed the safety of every single participant.
But now, when the United States openly rejects World Cup participants, it’s suddenly not a big deal for FIFA. What a bullshit organization!
Por qué fracasó la campaña de Cepeda.
Cepeda va a perder la segunda vuelta. La última encuesta de Atlas confirma la ventaja de Abelardo, pero eso no es lo más grave para él. Las segundas vueltas existen precisamente porque una elección puede cambiar. El problema es que después del golpe de la primera vuelta, Cepeda no solo no corrigió, sino que profundizó en sus errores.
Hace un par de meses, cuando Mamdani ganó en Nueva York, pensé que Cepeda iba a copiar esa campaña. No me gusta Mamdani, pero hay que reconocer que su campaña fue muy buena: colores vivos, tipografías con personalidad, referencias a Nueva York, a Bollywood y a la cultura callejera. Además, una máquina digital que inundó las redes con clips de diez segundos y una capa social que volvió cool apoyarlo. El fenómeno “Hot Girls for Zohran” era absurdo, divertido y eficaz: convertía a un socialista radical en marca cultural, le quitaba solemnidad y miedo, lo sacaba del panfleto y lo metía en el feed.
Cepeda tuvo la oportunidad de hacer algo parecido. Pudo dejar de parecer una amenaza y empezar a parecer una persona. Podía humanizarse, volverse menos rígido, menos solemne, menos amargado. Pudo aparecer riéndose, improvisando, hablando de fútbol, comida, familia, música, cualquier cosa que lo sacara del libreto ideológico. Pudo venderse como una especie de Shrek (un monstruo con su corazoncito), pero dejó pasar la oportunidad.
Cepeda siguió siendo Cepeda. La misma cara larga. La misma mala vibra. El mismo tono de sermón. La misma campaña aburrida. La misma estética de poster universitario de bajo presupuesto. Sus piezas gráficas parecían comunicados sindicales diseñados con WordArt de los 90: letras de colores, fondos blancos, diseño plano, cero emoción, cero identidad. Y eso importa porque una campaña fea transmite desorden, vejez, burocracia y, sobre todo, incapacidad. Incapacidad de armar los mejores equipos y de estar a la altura de los tiempos.
Además, se quedó en la plaza pública cuando la campaña estaba ocurriendo en el celular. Siguió hablándole a los convencidos, como si su tarea fuera mantener encendida la mística petrista, y no salir a buscar votos donde no los tenía. No fue a incomodarse. No conquistó audiencias nuevas. No entró a formatos populares. No entendió que un podcast, un stream o un clip viral pueden mover más gente que diez discursos leídos en tarima.
Otro error fue creer que ya era presidente. Actuó con aire de coronación y no de campaña. La primera vuelta lo despertó de golpe, y en lugar de reorganizarse, entró en pánico y en furia. La controversia por la camiseta de la Selección Colombia fue el ejemplo perfecto. En un país emocionado por el mundial, salir a regañar a quienes se ponen la camiseta era regalarle a Abelardo el contraste ideal: Abelardo feliz, sonriente, de amarillo. Cepeda molesto, solemne, señalando con el dedo.
Despreciar a Westcol fue igual de torpe. Puede gustar o no gustar, pero su comunidad es una plaza pública digital. Es el streamer más grande de Colombia. Cepeda necesitaba entrar a ese audiencia, no despreciarla. Necesitaba hablarles a esos jóvenes, no confirmarles que la izquierda los mira por encima del hombro.
También le faltó transmitir tranquilidad institucional. La propuesta de la constituyente, el tono amenazante después de la primera vuelta, no reconocer el resultado electoral y una fórmula vicepresidencial que no ampliaba hacia el centro reforzaron el mismo miedo. Cepeda nunca logró demostrarle al país que sus temores eran infundados.
En teoría, Cepeda todavía podría remontar. Pero remontar exige una virtud que él no ha mostrado: capacidad de adaptación. Cepeda no parece un candidato dispuesto a escuchar, corregir, ceder, modularse o cambiar de rumbo. Es un político dogmático, tozudo, intransigente, rígido y encerrado en sus certezas. Y una campaña así difícilmente cambia. Por eso Cepeda no va a cambiar. Y por eso no va a ganar. Afortunadamente.
«Crecí entendiendo que las raíces más profundas rara vez vienen de los imperios modernos. Vienen de pueblos que aprendieron a transformar dolor en danza, historia en música y supervivencia en identidad. Quería que ‘Dai Dai’ tuviera esa alma.»
#Shakira by ELLE•MX
Ante la celebración de la final del festival de Eurovisión esta noche, RTVE recuerda que ha decidido no participar en esta edición del certamen.
El festival de Eurovisión es un concurso, pero los derechos humanos no lo son. No hay espacio para la indiferencia. Paz y Justicia para Palestina.
Armenia does not have a right to exist as a state - no such right exists or is codified in international law.
At the same time it should be made clear that while Armenia has a high-level of ethnic homogeneity this is not the result of artificial demographic regulation and Armenia as a state operates VERY differently from the legal and structural framework often used to define Israel as an ethnostate.
Some basic facts to consider:
Armenia is one of the most ethnically homogeneous countries in the world, with roughly 98% ethnic Armenian population.
Armenian national identity is a complex mix of deeply intertwined ethnicity, religion (the Armenian Apostolic Church), and a very rich shared history & culture going back thousands of years.
Both Armenia and Israel have substantive diaspora communities - although the modern Armenian Diaspora is a result of a genocide within living memory whereas the Jewish people have been a diaspora throughout the world for thousands of years. Both people (Jewish and Armenian) have experienced genocide in the last 100-120 years.
The major difference being really that Armenia's homogeneity is largely a result of historical developments following its independence from the Soviet Union rather than a concerted campaign of ethnic cleansing, colonisation and disposession which resulted in the foundation of the State of Israel.
Legally speaking, in Armenia, there are no categories of citizenship whereas in Israel if you are not Jewish then there is both formal and informal discrimination.
Israel is established explicitly as a Jewish state whereas Armenia does not have any legalised discrimination against non-ethnic Armenians.
A pobi da Shakira não entendeu a dimensão que é um Todo Mundo no Rio e tá entregando um show sem nenhuma estrutura, apenas um telão 5 dançarinas e o playback
Today marks the 111th anniversary of the Armenian Genocide. As we honor the 1.5 million Armenians murdered by the Ottoman Empire across modern-day Turkey, Syria, and Armenia, we must refuse to let history repeat itself.
In 2020, the military forces of Azerbaijan and Turkey attacked the Armenian population in Nagorno-Karabakh. In 2023, Azerbaijan expelled over 100,000 Armenians from Nagorno-Karabakh, continuing the genocidal campaign that had begun over 100 years prior.
On this day of remembrance, we reaffirm the right of the Armenian people — and all people — to freedom, safety, and self-determination.
okay I guess I have to talk about Péter Magyar here.
Let me just start with saying, in a very unladylike way, that you guys seem to have zero clue what happened in Hungary in the last two years, you completely miss the point, and you're a disappointing bunch.
Let's go.