Si les das testosterona a las mujeres, se comportan de forma más justa y menos conflictiva. Sin embargo, las mujeres que creen que tomaron testosterona —pero que en realidad tomaron placebo— se comportan de forma más injusta y más agresiva.
Por otra parte, darles testosterona a los hombres hace que se comporten de forma menos fingida/falsa y que su generosidad no dependa de si alguien los está mirando, mientras que niveles más bajos de testosterona (con placebo) favorecen una generosidad más dependiente de la mirada ajena, más estratégica o fingida.
A su vez, un amplio cuerpo de evidencia muestra que la testosterona no es en sí misma causante de agresividad, sino que lo que la promueve es más bien el estradiol (un estrógeno), en el cual la testosterona puede o no convertirse mediante la enzima aromatasa en el cerebro.