Fui la mujer del proceso, la que te apoyó, la que te quiso sin dinero, la que te aceptó con problemas y mil defectos, la que cada vez que oraba le pedía a Dios que te cuidara todos los días en donde quiera que estuvieras, la que siempre te entendía aún cuando ni tú mismo te entendías, la que conoció la peor versión de ti. Así que no "yo no compito, ni competiré nunca
con ninguna mujer".
Cuando la mujer sigue resolviendo TODO SOLA mientras está en una relación, su cerebro deja de ver a su pareja como apoyo seguro y comienza a verlo como un peso muerto; CUANDO ese interruptor cambia la atracción se desvanece silenciosamente sin importar cuánta historia compartan.
Recuerden SIEMPRE que nunca se puede cambiar la conducta de alguien que no está dispuesto a asumir sus errores, patrones, traumas o problemas, por mas que te esfuerces en ello. Si la persona no quiere cambiar, ni la suplica mas desesperada va a hacerlo.