No sé porque soy tan celoso y posesivo. Ahora mismo, pequeñas palabras leídas, fueron capaces de catapultar un semblante fuerte en mi interior, y provocar que frunzara la nariz como un pequeño animal irracional. Que desdicha de mi parte.
Déjame ser el único que ame tus pecados. Los esconderé entre las capas más profundas de mi corazón, donde nadie pueda tocarlos. Allí los protegeré como a un tesoro sagrado, demasiado frágil para romperse y demasiado valioso para perderse.
Buenos días. Salí un momento a mi descanso y paso a desearles que tengan un tranquilo lunes; espero que no tan jodido como el mío. Tómense un momento para hidratarse, descansar un poco y seguir adelante. Que tengan un excelente comienzo de semana.
Vuelas por mis pensamientos día y noche, consumiéndome poco a poco hasta los huesos. Te has llevado mi corazón y ahora lo sostienes entre tus manos, mientras yo solo puedo observar, sintiendo tu ausencia pesar sobre mí.
¿Por qué te veo en todos lados? ¿No es suficiente con inundar mis pensamientos, con aparecer en cada rincón de mi mente incluso cuando intento distraerme? Te encuentro hasta en los lugares donde no estás, y lo peor es que una parte de mí ni siquiera quiere dejar de hacerlo.