Ha escuchado rumores de los monstruos del Vacío, de la bestia cazadora de otros seres del vacío. La rosa tiene la atención sobre ella, sobre la bestia, no la muchacha; él tampoco está muy enterado del caso, no es su misión, si quiera se le ha informado en detalle al respecto.
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Conocen sobre ella.
El terror ajeno se transforma en murmuros, historias que se transmiten como veladas advertencias: Relatos sobre las consecuencias de aquel mal que solo consume todo lo que toca.
Llamarle «caso perdido» es ser amable, tener lástima hacia quien, >
separarse, cogen aire y se predisponen a hablar, pero la voz se atora en su garganta. Las garras que complementan su mano diestra se clavan en su propia prenda, donde descarga la frustración de su propia indecisión.
— Deberíamos movernos.
La estación reseca sus labios, al presionarlos para humedecerlos provoca que el frío genere cortes; diminutos pero molestos, genera una marca que permanece por días.
Cerca de ella, el frío ignora la ropa que viste. Cala sus huesos, atrofia sus extremidades. Solo eso podría /+
La *helada permaneció en silencio, intentando otorgar sentido a dichas palabras, tan puras como absurdas, sinceras y peligrosas.
—¿Está usted seguro? —cuestionó, con cautela—. Su deber... He de suponer que no ha de tratarse de cualquier labor.
*Suspiro disolvió, disfrazado >
donde debería estar su propio corazón; sabía localizarlo por encima de la ropa a la perfección, necesitaba saberlo.
— Todos necesitamos una tapadera para habitar estas tierras, no quiero que penséis que vos sois la mía; jamás os pondría en peligro.
Sus labios vuelven a /+
Un caso perdido entonces. Un alma destinada a sufrir y pasar pena, en un mundo que la rechazará en caso de saber de su existencia.
Ha leído suficientes historias desde la rosa como para conocer cuál es el trágico final que le depara.
Él. . .es de los que se arriesga la vida /+
Para aquellos que recorren el camino del sacrificio, no hay mayor recompensa que contemplar la seguridad de quienes juró proteger.
Que ellos vivan lo que ella renunció hace ya muchos años... Una vida libre de los horrores que ella desea erradicar. >
Su estómago se retuerce, así como el silencioso castigo de la rosa se manifiesta. Ante el florecer de sus emociones, el cosquilleo que siente en su estómago es real; una advertencia sobre qué línea no debe cruzar, un recordatorio de sus dueños.
No hay gesto que pase /+
Debería ser ella quien pronunciase tales palabras.
Pues su egoísmo, su hambruna de compañía, no hacía más que ponerlo en un riesgo que él desconocía, uno que ella temía en nombrar por las consecuencias que podría causar.
Un suspiro. Un leve temblor.
Aun si la tela era una >
hace años.
— . . .mi reunión puede esperar. —sus pensamientos toman forma en un discreto susurro— Llega tarde, llevo esperando más de lo acordado; puedo marchar con vos, siempre y cuando os parezca bien.
Con la luna como único testigo, la sombra abandonada sus obligaciones, /+
Pocas personas conoce capaces de sacrificarse por un objetivo que no le otorgará recompensa alguna.
No tiene más que el agrio color de la piel que la recubre. Como miembro de la rosa, no es lo más extraño que ha visto; lidiará con ella, como con todos.
No siempre puede darse el lujo de detenerse; su labor implica movimiento, incluso sacrificio.
Aún si todo lo que él pueda ver es una monstruosa coraza, puede *confiar que ella es otra clase de bestia.
No la imaginaba precisamente una protectora de la gente. Ha llegado a verla un par de veces, desde las sombras, aunque no ha sido capaz de seguirle la pista.
Mh.
Pueden continuar con su jovial festejo por fin de año; ella estará asegurándose de que ninguna bestia del vacío atente contra el júbilo de su *gente.
Les protegerá, como la cazadora que es.