Cuando llegué a Argentina, llegué llena de prejuicios. En mi país crecí escuchando que los argentinos eran malos, soberbios y racistas, me habían enseñado a mirar este país desde la desconfianza, sin siquiera conocerlo, con los años entendí que estaba completamente equivocada, Argentina me sorprendió, me cambió la vida, acá encontré oportunidades que jamás voy a olvidar, personas que se volvieron familia, amigos, sueños, abrazos en los momentos más difíciles y un lugar al que sin darme cuenta empecé a llamar hogar, claro que tiene problemas, como cualquier país, pero cuando pienso en Argentina, no pienso en sus crisis, pienso en todo lo que me regaló, pienso en la mujer que pude llegar a ser gracias a las oportunidades que encontré acá, hay amores que no se explican, simplemente nacen. Y el mío por este país nació viviendo sus calles, conociendo a su gente y construyendo mi vida...
Argentina me adoptó cuando no me debía nada, yo la elegí con el corazón amar profundamente a este país, y jamás van a lograr que deje de hacerlo... Hoy me emocione viendo jugar a la Selección, grite cada gol y sufri cada minuto...
Cuando un lugar te hace sentir en casa, también empezás a celebrar sus victorias como si fueran tuyas.
educación universitaria gratuita para extranjeros, hijos de mil PUTA, si nos van a basurear que ni se les ocurra a venir a licenciarse ni doctorarse acá
Estoy pasando por una situación familiar horrible. Mi marido se mantiene al margen de opiniones. Pero ayer llegó con la yerba que le dije que me gustaría probar y la dejo en la mesa. Es un símbolo, una comunicación. Creces y descubrís que el amor tiene diálogo propio.
Me encaró uno en el centro de Pipa que le faltaba un brazo y una pierna. Cuando me habla, era mexicano. Me estaba gastando por la camiseta argentina. Le pregunté si lo estaban desmembrando en cuotas o si solo se llevaron las partes que servían.