Malditos todos los que apoyan esta barbarie, malditos los que guardan silencio, malditos los que justifican, malditos los que engañan, malditos los que no se atreven a condenar un GENOCIDIO que el planeta nunca pensó volver a ver, esta vez, en vivo y en directo.
El odio que están sembrado en el mundo, tardará décadas en disiparse. Décadas.