Las relaciones sanas también discuten, opinan distinto, se frustran y tienen inseguridades. Sano no es perfecto. Lo que hace que una relación sea sana es la forma de lidiar con esos problemas, juntos.
Dos contra los problemas, nunca uno contra el otro.
“Toda persona es hijo de Dios, toda. Dios no rechaza a nadie, él es padre y yo no tengo ningún derecho de echar a nadie de la Iglesia, mi deber es recibir siempre. La Iglesia no le puede cerrar las puertas a ninguna persona. Si me preguntas ¿Qué pienso de los religiosos que usan a la biblia para excluir y fomentar discursos de odio? Que esa gente son infiltrados, que usan el estudio de la Iglesia para sus pasiones personales y para su estrechez personal. Es una de las grandes corrupciones de la institución, esas ideologías cerradas, que en el fondo reflejan que esa gente tiene un drama de incoherencia interna, que viven de condenar a los demás porque no saben pedir perdón por sus propias faltas. El día que la Iglesia pierda su universalidad con todos adentro, deja de ser iglesia”.
El Papa Francisco sobre los que excluyen a las personas gays y trans de la Iglesia con discursos de odio. Para los que todavía siguen cuestionándole su carácter abierto y revolucionario.
“Aunque tengamos posiciones distintas con relación al aborto, me llama mucho la atención la sensibilidad que tienen y eso se los agradezco, porque ustedes se dan cuenta que esto no es un problema matemático, sino humano. Los argumentos mas fuertes que tienen justamente están basados en esa sensibilidad de entender que es un problema humano. Con relación a las mujeres que abortan, yo a los curas les digo que no las juzguen, que no pregunten mucho y que sean misericordiosos, igual que como fue Jesús. A una mujer que aborta no se la puede dejar sola ni aislarla, hay que acompañarla”.
El Papa Francisco.
En la historia de la Iglesia no va a haber otro hombre igual.