Por cierto ya que hablamos de juzgados.
Han pasado 12 años del Caso Púnica, no hay sentencia.
Han pasado 17 años de la Gurtel y todavia no se ha cerrado el caso.
Han pasado 14 años del Caso Amat y todavía no hay sentencia.
Han pasado 10 años de los Casos de las Eolicas en Castilla y León y todavia no hay sentencia.
Solo en estos casos hay más de 7.000 millones de euros y están a un par de años de ser preescritos y que todos los culpables se libren.
Por muy corrupto que sea el PSOE es ciego el que no quiera ver que hay una clara paridad a la hora de sentencias en los juicios.
«(…) A las casas de putas del Lugo y de Vegueta traían a la hijas de los republicanos asesinados, muchachas de todas las edades, incluso niñas de diez o doce años, era lo habitual, se llevaban a sus padres para asesinarlos, desaparecerlos y luego secuestraban a las hijas y a sus esposas para violarlas, asesinarlas o sacar dinero con ellas en la prostitución. Muchos policías, falangistas y militares eran dueños de los prostíbulos, por lo que se convirtió en un gran negocio. Había tipos que pagaban una gran cantidad de dinero por estar con una muchacha virgen, no te puedes imaginar el dinero que se movía esos años entre el 36 y principios de los 40. Yo trabajaba en la casa de Rosita Cruz, en la calle 18 de julio, era una puta más, no muy agraciada, de las baratas podemos decir, pero cuando llegaron las hijas de los republicanos aquello fue un escándalo. Venía toda la jerarquía, jefes falangistas, militares y guardias civiles de alta graduación, curas de todas las parroquias, varios clérigos que eran la mano derecha del obispo Pildaín Sapiaín. Todos a follarse a las muchachas, a cogerse borracheras que nunca habíamos visto, cada noche peleas en las calles y en las casas donde trabajábamos. Me acuerdo de ver aquellas pobres niñas allí expuestas, temblando de miedo y aquellos asquerosos eligiéndolas, chicas que nunca habían tenido relaciones sexuales en su mayoría, que apenas habían tenido contacto con hombres. Es de los peores recuerdos que tengo de esos años, yo entré en ese mundo por la pobreza de mi pueblo en el Sur de la isla, pero aquellas chiquillas eran obligadas, forzadas a ejercer la prostitución de por vida, hasta morir asesinadas por cualquiera de aquellos psicópatas o enfermas de purgación…»
Testimonio de Lolita Torres Sarmiento, prostituta en el barrio del Lugo (Las Palmas GC) en los años del genocidio.
Entrevista realizada por Francisco González Tejera, en el Polígono de Jinámar (Telde), el 15 de enero de 2001.
Ilustración obra de Castelao.