Hay personas que tienen un mundo interior mucho más hostil que la realidad. Hay personas que su mayor guerra es interna. Se menosprecia lo que implica tener tu propia cabeza en tu contra. Si luchas contra ti mismo llegas cansado a cualquier batalla que plantee la vida. El esfuerzo de desafiar tus demonios es un hándicap que conlleva mucho mérito aunque no sea tan visible.