‹ para estar segura.
Y volvió a Charlie, no había un peluche que particularmente llamara su atención hasta que se encontró con uno en forma de medusa. —¡Oh, ese me gusta! Quiero jugar por ese, ¿quién va primero?
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—Félix no te vayas a quedar muy atrás —dijo en tu tono casi maternal girándose para ver que siguiera cerca de ellas y que nadie lo molestara.
Su mirada entonces se dirigió hacia los churros que ofrecía Maze. —Se ven riquísimos, ¿puedo? —preguntó si podía tomar uno, solo ›
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Sintió como si se perdiera de algo, los Beckett no permitirían a sus hijos encariñarse con cosas materiales por lo que no había crecido con peluches.
—Es que Scoob es tan lindo pero si llego a ganarme uno como ese conejo me lo quedaré, promesa —dijo siguiendo los pasos ›
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Quiso golpearse al escuchar que a Cymbeline le aterraban las alturas porque en su cabeza había sido desconsiderada con su propuesta.
—Discúlpame, no lo pensé, como dijo Charlie podemos ir a los juegos de destreza, le llevaremos todos los premios que ganemos a Scoob, ›
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La pelinegra escuchó la conversación mientras daba los últimos bocados al algodón de azúcar que había comprado, al ver que la mayoría ahora iba para no subirse al juego, ella también cambió de opinión.
—Mejor vayamos a un juego que todos podamos disfrutar, ¿qué les ›
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—Supeeer, después podemos conseguir más premios para Scooby —propuso en lo que esperaba que el grupo se moviera a los juegos mecánicos.
Entonces observó al joven encapuchado, le recordaba a cierto muchachito del equipo.
—¿Es ese Félix? —preguntó en voz alta antes de ›
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—¡Sí! Cómo voy a enfrentarme a los demonios y fantasmas si no soy capaz de subirme a un juego mecánico.
Esbozó una sonrisa y dio un paso al frente para alejarse del agarre ajeno esperando no parecer grosera, es solo que no está acostumbrada a ese tipo de cordialidad.
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⠀ ⠀ La pelinegra no estaba ni al pie del juego mecánico pero sentía que le temblaba todo el cuerpo. Una risa nerviosa escapó de su labios al escuchar el comentario de Charlie sobre su integridad.
—Bueno, acepto Cy debe acompañarnos. —Marlowe busca el brazo de la ›
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—¡Sí! El del barco que empieza como un péndulo y luego gira 360 grados.
Mientras explicaba a Cymbeline movía una de sus manos para representar el movimiento, al finalizar se estremeció nerviosa.
—¿Deberíamos? —preguntó dirigiéndose a Charlie— Si me desmayo, no dejes ›
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Fue cuando llegó a los juegos de destreza que encontró los rostros familiares, se acercó para saludar.
⠀ —¡Cymbeline, Charlie! ¿Ya vieron el juego que te pone de cabeza?
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⠀ ⠀ Marlowe se sentía fascinada por el concepto del Summerween, en casa era desconocido, y encontraba curioso como el pueblo se había unido para hacerlo realidad pero sabía también que Candle Cove era una ciudad especial, tan llena de misterio y vida, no se compraba ›
‹ con la sobria y rigurosa vida que llevaba en Oregón.
Mientras comía un algodón de azúcar y caminaba observaba como se movían los juegos mecánicos, sintiendo su corazón hundirse cuando el juego ponía de cabeza a las personas, ¿se atrevería a subirse a aquel juego? ›