The U.S. has been falling behind for years
2014: China surpasses the U.S. in supercomputing power.
2017: China becomes the world leader in AI research papers.
2020: China processes $67 trillion in digital payments far beyond the U.S.
2023: China operates 2.3M 5G stations, more than the rest of the world combined.
2024: China dominates the global industrial robot market.
Meet the Tech Superpower 🇨🇳: A 🧵
Mis ideas políticas comenzaron con un apego por la igualdad, esa noción de que todos merecemos las mismas oportunidades y que nadie debería quedar atrás por circunstancias ajenas a su control. Pero pronto vi cómo esa igualdad se retorcía, convirtiéndose en una obsesión por dividirnos en grupos enfrentados, donde el mérito individual se desvanecía bajo el peso de cuotas y privilegios impuestos.
El ecologismo me atrajo con su promesa de cuidar el planeta, hasta que descubrí que negaba soluciones como la energía nuclear verde y barata, transformándose en una herramienta para justificar impuestos asfixiantes.
El progresismo también me sedujo por un momento, con su discurso de avance y apertura, pero me desencanté al verlo censurar cualquier idea que no encajara en su narrativa, imponiendo dogmas disfrazados de libertad.
El humanitarismo me llamó después, con su ideal de ayudar al prójimo, pero lo abandoné cuando noté que era una fachada para traficar con la miseria y enriquecer a ONGs sin escrúpulos.
La justicia social me pareció un camino, pensando que podía equilibrar las cosas, pero desistí al ver que solo castigaba a unos para premiar a otros sin lógica ni razón.
Creí que la solución ante la enorme baja de la natalidad era la inmigración, hasta que mi familia y yo fuimos brutalmente atacados en Paris por bandas inmigrantes magrebíes en la final de la Champions.
Estuve a favor de la convivencia en Israel con la solución de dos estados, hasta que el 7 de octubre vi que el islamismo no quería la convivencia, sino la desaparición de Israel.
Finalmente, el feminismo me atrapó con su defensa de la mujer, pero lo dejé atrás cuando vi que frecuentemente negaba a las mujeres el derecho a la familia y a la maternidad.
Ahora creo en la libertad individual por encima de todo, en un Estado lo menor posible que no interfiera en nuestras vidas, y en un mercado que premie el esfuerzo y la creatividad sin las cadenas de la burocracia o la “casta” política que vive de nosotros. Me siento cómodo así, liberado de las utopías colectivistas que prometen mucho y entregan poco, confiado en que cada persona puede forjar su propio camino sin que le dicten cómo vivir. Es una postura que abraza la responsabilidad personal y rechaza la victimización, algo que resuena con la crudeza de Milei cuando dice, por ejemplo, “el Estado es el enemigo, no la solución”, una idea que no había articulado antes pero que encaja perfectamente con mi visión actual.
Estoy en paz con esta forma de pensar: es honesta, directa y, sobre todo, me da la tranquilidad de no depender de un estado empobrecedor que me roba a diario como el que hoy ofrece el socialismo.
Zelensky es invitado a La Casa Blanca por la persona que desea ponerle fin a la guerra, a través de un acuerdo entre las partes:
1) Se presenta al encuentro con una vestimenta irrespetuosa según los códigos protocolares, donde la pinta que se usa tiene su propio lenguaje internacionalmente convenido y este debe ser respetado. Es como si a Michael Phelps lo invitan a una cena de gala y se presenta en Speedos. La guerra es en Ucrania, no en Washington. Primer strike entrando por la puerta.
2) Despliega un lenguaje corporal irrespetuoso, poniendo los ojos hacia el techo y haciendo muecas de desprecio mientras su anfitrión hablaba. Corrige en público a su interlocutor, dejándolo como un ignorante frente al conflicto que este está buscando conciliar y terminar. Para rematar, hace lo mismo con el vicepresidente, confrontándolo con torpeza, ya que otra vez con sus palabras coloca a su interlocutor en una posición comprometida, para hacerle sentir ignorante. Segundo strike.
3) Habla pestes de Putin, le tilda de monstruo y busca que Trump asienta, cuando precisamente el rol de Trump es conciliar e intermediar, no tomar partido por ninguna de las partes en conflicto. Esta jugada de Zelensky es fatal e increíblemente torpe.
Aun así, Trump hace silencio y se limita a decir que su objetivo es detener la guerra. Para dejarlo claro, el vicepresidente, con brillantez, aclara que el rol de Trump es la diplomacia y con eso invita a su interlocutor a comprender que la reunión no es para tirarle piedras a Putin, sino para lograr un acuerdo que ponga fin al horror. Poco puede hacer un conciliador, si una de las partes lo arrincona para que tome partido por ella en detrimento de la contraparte. Tercer Strike.
4) Ya ponchado, Zelensky no comprende lo que está ocurriendo, no capta hasta que punto su comportamiento ha sido equivocado e irritante, e insiste en hacer el papel de víctima empoderada, sin comprender que en una guerra todos son víctimas al final, y que lo inteligente es buscar una salida rápida y no prolongarla pretendiendo obtener todo a cambio de nada.
Para colmos, sin comprender nada todavía, insiste en irritar con sus palabras y lenguaje corporal, al punto que lleva a su anfitrión a cantarle la verdad en su cara: "sin USA, Ucrania no hubiera aguantado un solo día de guerra". No comprender eso, y poner al presidente y vicepresidente de la nación que le ha salvado el pellejo, como ignorantes de la materia, fue la estocada final para que lo expulsaran de La Casa Blanca y le dieran una lección frente al mundo entero. Primero respete. Después lo demás.
Trump y JD Vance otra vez demuestran que ellos no están allí para comer "m" de nadie. Que vinieron a hacer el trabajo que ofrecieron en la campaña y frente a los ojos del mundo lo demostraron, para que no quede dudas al respecto.
Ahora en Europa salen idiotas a cantarle al mundo su idiotez: le dicen a Zelensky que mantenga la guerra, que ellos lo ayudan. Y mientras, miles de personas pierden la vida a diario y no quedará piedra sobre piedra, pese a que el imbécil de Zelensky afirme que Ucrania está en perfectas condiciones, que la gente trabaja como si nada y los niños van a la escuela.
Ojalá que Trump se salga de la OTAN para que esos mismos que hoy aúpan a Zelensky, se metan el rabo entre las piernas y corran a pedirle cacao a quien tiene décadas financiándole su defensa: los Estados Unidos de América.
Por fortuna, quien manda es Trump. Dentro de poco, el mundo lo comprenderá y los amantes de la civilización occidental, y todo lo que tiene de grande, lo celebraremos.
pd. Insólito la propuesta de negocios de Zelensky en un momento como este: vendiendo sus drones bélicos en una reunión cuyo objetivo es obtener un cese al fuego. El IQ de este sujeto es alarmante.