El que habita al abrigo del Altísimo Morará bajo la sombra del Omnipotente.
Diré yo a Jehová: Esperanza mía, y castillo mío; Mi Dios, en quien confiaré.
Dostoievski sugería que el dolor nos acerca a Dios no por la belleza del sufrimiento, sino porque existen partes del alma que solo despiertan cuando todo alrededor se desmorona. Es en esa fragilidad donde permitimos que la gracia divina nos abrace y restaure. ☦️❤️🩹